2 de octubre de 1968, el autoritarismo que ya se desterró
Recientemente recordamos el 2 de octubre como uno de los episodios más oscuros y trágicos de la historia: la masacre de Tlatelolco. Recordar es importante para luchar por la no repetición.

Los detractores de la 4T, que son simuladores incongruentes del PRIAN, acusan a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo de autoritaria; creo que es un momento oportuno para puntualizar a quienes han sido los verdaderos y auténticos represores, antidemocráticos y autoritarios.
El gobierno de Díaz Ordaz se caracterizó por su autoritarismo y represión. La masacre del 68 fue un ejemplo extremo de la violencia del gobierno contra las y los jóvenes que exigían cambios sociales y políticos. El fraude contra Cuauhtémoc Cárdenas en 1988, fue un acto de autoritarismo.

Las privatizaciones que hizo Salinas entre 1988 y 1994 sin consultar al pueblo, y más aún, en detrimento del pueblo; tales como Telmex, bancos, aerolíneas, siderurgia y minería, entre otros, claramente es un acto de autoritarismo.
La disolución de la SCJN en 1995 por parte de Zedillo, también es un acto de autoritarismo. La pretensión de desafuero contra López Obrador en 2004-2005, también es una muestra de autoritarismo.
El fraude electoral de Felipe Calderón en 2006 contra Andrés Manuel López Obrador, igualmente es otra muestra de autoritarismo. La reforma educativa de Peña Nieto en contra de los maestros, representa un hecho más de autoritarismo.
57 años después, México ha cambiado significativamente. La llegada de la 4T encabezada por Andrés Manuel López Obrador, con el respaldo del pueblo cada vez más consciente; y la continuidad con sello propio de Claudia Sheinbaum, ha marcado un nuevo rumbo en la historia de nuestro país.
La 4T ha significado un cambio significativo en la política mexicana.
Se ha separado el poder económico del poder político, se ha cambiado el modelo neoliberal por el humanismo mexicano, se ha priorizado la atención a los sectores más vulnerables de la población, se ha impulsado la educación y la salud pública (con asignaturas pendientes), y se ha buscado reducir la corrupción y la impunidad. El logro más importante, ha sido la reducción de la pobreza de más de 13 de millones de personas que han transformado su vida familiar en condiciones de dignidad.
La nueva SCJN fue electa por el pueblo y no impuesta autoritariamente por la presidenta, jamás se ha reprimido al pueblo por las fuerzas armadas, ahora cualquier medio de comunicación puede hablar pestes infundadas contra la presidenta y no existe represión ni persecución, eso sí, aunque no les guste a los conservadores, existe derecho de réplica desde la mañanera.
Con esta simple contrastación de hechos se antoja la pregunta: entonces, ¿quiénes son los autoritarios? Respóndala usted mismo.
La masacre del 68 dejó una huella imborrable en la conciencia nacional, pero también fue punto de inflexión en la historia de nuestro país, inspirados en otros movimientos como el hippie en Estados Unidos; la Revolución Cubana, el Mayo Francés y las luchas por los derechos civiles en Estados Unidos y en otros países, inspiraron a una generación de jóvenes a cuestionar la autoridad y a exigir cambios.
En México, este contexto internacional se sumó a la creciente insatisfacción con el régimen autoritario y corrupto del PRI, que había gobernado el país durante décadas.
Este trágico acontecimiento y el contexto internacional, revolucionó las conciencias y fue un llamado a la acción de una generación de las y los jóvenes mexicanos, que se convirtieron en actores clave en la lucha por la democracia y la justicia social en México, entre ellas, nuestra presidenta Claudia Sheinbaum.
La 4T es un legado de esta lucha, y es importante que se continúe trabajando para profundizar los cambios iniciados y abordar los desafíos pendientes. Cuidar siempre que no se pierdan los principios y valores de no robar, no mentir y no traicionar.
Asimismo, jamás alejarse del pueblo y evitar las prácticas chocantes de super lujos, fantochería y superficialidad. El legado del 68 se debe honrar con el pensamiento, el corazón y la acción crítica y trasformadora en bien del pueblo, no de unos cuantos.
¡Hasta la memoria histórica siempre! ¡Jamás un gobierno autoritario!





