El “pulque”, herencia viva mexicana

Juan Rubio
Izúcar de Matamoros, Pue.

En Izúcar de Matamoros, una tradición que parecía relegada a las generaciones mayores, está recobrando fuerza entre los más jóvenes: el consumo del “pulque”. Considerada una bebida ancestral y cargada de simbolismo histórico, esta preparación a base de maguey se mantiene como parte de la identidad cultural de México.

Genaro Pérez Valencia, copropietario de la pulquería local “Pulcata Besucona”, destacó que el “pulque” es mucho más que una bebida: “Nuestros antepasados lo llamaban ‘néctar de los dioses’, y estaba destinado a sacerdotes, guerreros, ancianos y mujeres que amamantaban. Con el tiempo se popularizó y llegó a ser la bebida más consumida en el Porfiriato, aunque después la cerveza y el vino le restaron presencia en la vida cotidiana” enfatizó.

Hoy, sin embargo, el “pulque” experimenta un renacimiento gracias a la curiosidad y preferencia de los jóvenes, quienes suelen inclinarse por los llamados “curados”, preparados a base de frutas, semillas o ingredientes poco convencionales.

Entre los sabores más solicitados se encuentran frutos rojos, arándano, mazapán, apio, jitomate, guayaba, avena y chocolate. Estos acompañan al pulque natural y al agua miel, que es la base sin fermentar extraída directamente del maguey.

Pérez Valencia explicó que la planta de maguey puede producir entre tres y cinco litros diarios de aguamiel, durante un periodo de tres a cuatro meses. Este líquido dulce y fresco, al fermentarse, se transforma en “pulque”, bebida que no solo es parte del patrimonio cultural, sino que además posee propiedades medicinales. Estudios del Instituto Politécnico Nacional y de la UNAM, han documentado su aporte de probióticos, que benefician la salud intestinal y podrían ayudar en el tratamiento de enfermedades como gastritis o incluso el cáncer de colon.

La iniciativa de abrir una pulquería en Izúcar, surgió de la propia experiencia familiar de Genaro Pérez Valencia, originarios de Tlaxcala, donde la tradición pulquera permanece fuerte. “Mi madre aún toma su vaso de pulque todos los días, y en casa siempre fue parte de la mesa. Vimos que aquí no había espacios dedicados a esta bebida, y decidimos emprender”, manifestó.

Actualmente, el lugar recibe a visitantes de distintas comunidades de la región, que buscan degustar el “pulque” y sus “curados”. El auge también se refleja en la presencia del producto en redes sociales, donde fotografías y videos despiertan la curiosidad de nuevos consumidores.

Lejos de ser un vestigio del pasado, el “pulque” reafirma su lugar en la cultura mexicana, al lado del tequila y el mezcal. Su historia de resistencia lo mantiene vigente, ahora revitalizado por jóvenes que lo revaloran como símbolo de identidad, sabor y salud. El “pulque”, bebida ancestral y probiótica, no solo sobrevive: se reinventa con cada generación, reafirmando su sitio como patrimonio vivo de México.

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Daniel Aguilar
Daniel Aguilar

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