Trabajo “invisible”, desigual carga

Juan Rubio
Puebla, Pue.

En Puebla, las mujeres destinan en promedio, 41.9 horas semanales al trabajo “no remunerado” —actividades domésticas, cuidados, voluntariado y apoyo comunitario— frente a 18.3 horas que reportan los hombres, según la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) 2024 del INEGI. Esa diferencia de 23.7 horas, coloca a la entidad entre las diez con mayor brecha de género en el país, y expone una desigualdad que afecta empleo, ocio y autonomía económica de las mujeres.

La ENUT 2024, muestra que, además de la diferencia global en trabajo “no remunerado”, hay rubros donde la separación es más marcada: en la preparación y servicio de alimentos, la brecha en Puebla es de 9.3 horas semanales —las mujeres dedican 13.8 horas, mientras los hombres registran 4.5—; en el cuidado de integrantes del hogar la diferencia es de 5.6 horas; y en cuidados especiales (personas enfermas o con discapacidad), alcanza las 8.2 horas.

En conjunto, estos desbalances mantienen al estado de Puebla en niveles cercanos a Chiapas, Veracruz y Oaxaca, entidades con las mayores diferencias del país.

Tiempo total de trabajo y comparación nacional

Sumando trabajo remunerado y “no remunerado”, las y los poblanos destinan 62.5 horas semanales al trabajo total. En Puebla la brecha de género en este indicador es de 2.0 horas —las mujeres registran más tiempo total de trabajo—, una diferencia menor que la media nacional, donde la ENUT reporta una brecha de 11.2 horas (las mujeres con 66 horas semanales frente a 54.8 de los hombres). No obstante, la acumulación de horas “no remuneradas” sigue limitando las oportunidades laborales y de esparcimiento para las mujeres.

La desigual distribución del trabajo doméstico, se refleja también en la esfera salarial: datos del IMSS citados por la misma encuesta, señalan que, al cierre de 2024, las mujeres en Puebla ganaban, en promedio, 463.12 pesos diarios, frente a 549.16 pesos de los hombres —una diferencia de 86.03 pesos diarios, equivalente a 15.66 por ciento—. Ese solapamiento entre jornadas “no remuneradas” y menor remuneración, agrava la brecha de participación y permanencia femenina en el mercado laboral.

Consumo de medios y tiempo libre

La ENUT sitúa a Puebla entre las cinco entidades con menor promedio semanal en uso de medios de comunicación masiva: 13.4 horas por semana, cifra que se mantiene similar a la registrada en 2019 (13.1 horas), y sugiere que el tiempo disponible para ocio y consumo cultural, es relativamente bajo en la entidad.

Durante la presentación de la ENUT 2024, la presidenta del INEGI, Graciela Márquez, reconoció que “las brechas se cierran lentamente”, y apuntó a la falta de avances rápidos como uno de los factores, tras la baja tasa de participación femenina en la economía.

La encuesta también subrayó que 98.3 por ciento de la población participó en trabajo “no remunerado”, y que seis de cada 10 personas realizaron trabajo remunerado para el mercado, donde la participación masculina sigue siendo claramente superior.

Los datos confirman que la desigualdad no es solo una cuestión de horas: es estructural. La doble jornada —remunerada y doméstica— limita la posibilidad de ascenso, reduce tiempo para formación o descanso, y repercute en ingresos. Además, la concentración de tareas de alimentación, limpieza y cuidados en manos de mujeres, refuerza estereotipos que dificultan cambios en la organización social del trabajo.

Políticas urgentes para redistribuir tiempo

Los resultados de la ENUT colocan en la agenda pública la necesidad de medidas concretas: expansión de servicios de cuidado accesibles y de calidad; licencias de paternidad y políticas laborales que incentiven la corresponsabilidad; horarios laborales flexibles y promoción de educación para la igualdad en centros de trabajo y escuelas.

Sin intervenciones públicas y privadas que incentiven la redistribución del trabajo doméstico, la brecha de género seguirá condicionando el desarrollo económico y social. La disparidad en horas y remuneraciones muestra que, en Puebla, avanzar hacia la igualdad no es solo cuestión de empleo: exige repartir tiempos y responsabilidades dentro del hogar, para transformar oportunidades fuera de él.

Compartir
Daniel Aguilar
Daniel Aguilar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: ¡Contenido protegido!