Ocho años después del sismo, casas al borde del colapso en Izúcar

Juan Rubio – Diego Salgado
Izúcar de Matamoros, Pue.

Han pasado ocho años desde el terremoto del 19 de septiembre de 2017, y en el centro de Izúcar de Matamoros persisten viviendas dañadas que permanecen abandonadas. Muros de adobe cuarteados, bardas fracturadas, techos desplomados y calles con escombros, muestran un escenario que preocupa a quienes transitan a diario por la zona.

Algunas de estas construcciones deterioradas representan peligro de derrumbe; otras, con maleza y basura acumulada, se han convertido en refugio para animales ponzoñosos o en lugares frecuentados por personas en situación de calle. La falta de rehabilitación y retiro de escombros mantiene el riesgo latente en varias vialidades del Centro Histórico.

Podrían colapsar en cualquier momento

Ciudadanos de Izúcar señalaron que la ausencia de acciones para reparar o retirar estas estructuras, ha convertido al área en un punto inseguro. Antolín Muñoz Ventura, habitante del municipio, advirtió que el riesgo es constante para peatones y automovilistas:

“Se puede llegar a accidentar alguna persona que pase por ahí… Me gustaría que se arreglara lo más posible a todas las casas que estén en malas condiciones, para que no haya ningún peligro para la gente”, expresó.

Mientras los muros agrietados se mantienen en pie, el temor aumenta entre quienes cruzan por estas calles. Varias de las viviendas colapsadas no cuentan con señalamientos preventivos ni protección que evite el acceso.

Focos de riesgo en el abandono

El deterioro no solo amenaza con derrumbes. De acuerdo con Roxana Ramos López, otra vecina de la localidad, las casas abandonadas han sido utilizadas como refugio para actividades ilícitas y acumulan desechos: “Sí, se meten esos que se meten a drogar… que están mal de su cabeza, se meten, a veces acarrean basura, acarrean muebles viejos… ahí mismo les echan lumbre y queman”.

La basura acumulada, la vegetación crecida y las puertas rotas, incrementan el riesgo de incendios y la presencia de fauna nociva. Además, los residentes indicaron que la presencia de personas consumiendo drogas en estos inmuebles vacíos, ha generado preocupación en familias que viven cerca.

Llamado urgente a las autoridades

La población izucarense insiste en la necesidad de que las autoridades y propietarios de estos inmuebles intervengan, para retirar o rehabilitar las construcciones en mal estado. El recuerdo del sismo sigue vivo en cada pared cuarteada y en cada techo desplomado.

La falta de atención prolonga un problema que no solo afecta la imagen urbana del municipio, sino que pone en riesgo a quienes circulan por el centro. Mientras no haya una respuesta concreta, las casas dañadas seguirán siendo puntos de peligro y abandono.

Ocho años después del sismo, las grietas del Centro Histórico de Izúcar no han sido cerradas: el riesgo permanece en cada esquina donde un muro de adobe espera el próximo colapso.

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Daniel Aguilar
Daniel Aguilar

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