**Un método comercial antiquísimo que se niega a morir**
Carmela Bravo / Acatzingo de Hidalgo, Pue.
En Acatzingo de Hidalgo, cada martes de plaza cobra vida una de las costumbres más arraigadas de este municipio, el “trueque” o cambio, actividad en la que participan decenas de familias de la región para intercambiar productos perecederos sin pagar un solo peso, un método comercial antiquísimo que se niega a morir en esta parte del territorio poblano.

En las calles 10 poniente y 5 de mayo de la cabecera municipal, desde las 5:00 de la mañana se puede observar la llegada de los comerciantes, para intercambiar diversos productos como: jitomate, chiles, calabazas, cebollas, frutas de temporada, chicharrón, y hasta pulque.
A decir de los participantes en este tipo de intercambio, lo importante no es el dinero, aquí se paga principalmente con maíz; una jícara pequeña representa lo de medio kilo y una grande lo de un kilo, explicaron los comerciantes.

La leña también es otra “moneda” de cambio muy valorada en el “trueque”, el intercambio se hace utilizando “palitos” por alimentos, ya que las monedas y los billetes no tienen ningún valor aquí.
Sin embargo, quienes practican esta actividad comercial, mencionaron que al igual que en el mercado con dinero circulante, también aquí hay regateos, pese a las normas establecidas para llevar a cabo el cambio o “trueque”, y lamentaron que siempre hay quienes buscan llevarse más por menos.

Doña Margarita García, originaria de la comunidad de Progreso de Juárez, perteneciente al municipio de Acatzingo, contó que lleva 20 años ininterrumpidos viniendo cada martes al “trueque”, para intercambiar los productos del campo que ella y su esposo cosechan en sus parcelas.
Además, compartió que su jornada comienza a las 3:00 de la mañana; su cónyuge y ella cargan sus productos agrícolas en la camioneta y llegan al tianguis una hora después, porque el cambio comienza a la 6:00 de la mañana y finaliza al mediodía.

“Venimos mi esposo y yo, él está en un puesto y yo en otro, el cambio nos ayuda mucho para nuestra economía familiar, porque está difícil la vida”, concluyó doña Margarita.
Cabe mencionar que la historia del tradicional “trueque” o cambio en Acatzingo, se remonta a la época prehispánica, pues los asentamientos chichimecas que poblaron el lugar vivían de la siembra y el intercambio de productos a través de esta actividad.

Sin embargo, se sabe que la práctica del “trueque” en el tianguis de Acatzingo, tal como se conoce hoy, creció significativamente a finales de la década de 1990, consolidándose como una tradición semanal que se realiza principalmente con productos del campo, utilizando jícaras como medida para asegurar un cambio justo.





