Arranca la zafra 2025-2026 en Atencingo 

Juan Rubio
Chietla, Pue.

El jueves 13 de noviembre, inicia oficialmente la zafra 2025-2026 en la zona de abasto del ingenio de Atencingo, una actividad que representa uno de los pilares económicos del sur de Puebla y el norte de Morelos. Durante los próximos 6 meses, más de 8 mil agricultores cañeros movilizarán una cadena productiva, que no solo genera azúcar, sino también energía, forrajes, alcohol y otros subproductos clave para la economía local y nacional.

La zafra, que se extenderá hasta la primavera de 2026, involucra unas 17 mil hectáreas de caña de azúcar distribuidas en 12 municipios poblanos —entre ellos Izúcar de Matamoros, Chietla, Huaquechula y Xochiltepec— y tres en Morelos: Axochiapan, Jonacatepec y Tepalcingo.

Esta región, ubicada en la subcuenca del río Nexapa y con altitudes entre los 900 y mil 600 metros sobre el nivel del mar, posee condiciones climáticas y edáficas ideales para el cultivo, con suelos mayormente calcáreos (un suelo mineral con un alto contenido de carbonato de calcio, típicamente de color claro, pedregoso y que retiene poca agua) y una precipitación promedio de 728 milímetros de lluvia al año.

La actividad no se limita al campo. En las instalaciones del ingenio, miles de trabajadores —desde operarios y técnicos hasta personal eventual— se suman a una fuerza laboral que incluye más de 2 mil cortadores, más de 350 transportistas, operadores de maquinaria agrícola, capitanes de cuadrilla y diversos roles especializados en la cadena de producción. En total, se estima que alrededor de 75 mil personas dependen directa o indirectamente de esta industria.

Históricamente, el Ingenio de Atencingo ha sido testigo de transformaciones profundas. Fundado tras la Revolución Mexicana y adquirido en 1921 por Williams Jenkins, pasó por varias manos privadas antes de ser expropiado por el gobierno federal en el 2001.

Desde el año 2015, opera nuevamente bajo administración privada, manteniendo su capacidad de procesamiento y su vínculo con organizaciones cañeras, como la Unión Local de Productores de Caña de Azúcar (ULPCA), la Confederación Nacional de Propietarios Rurales (CNPR) y Azúcar Morena.

México produce más de cinco millones de toneladas de azúcar al año, de las cuales el 80 % se destina al consumo interno. El resto se exporta a mercados tradicionales, consolidando al país como uno de los principales actores del sector a nivel global, junto con Brasil, India y Tailandia.

En ese contexto, Atencingo no solo aporta volumen, sino también valor agregado: sus instalaciones generan electricidad a partir del bagazo, producen melaza para la industria alimentaria, y fabrican forrajes utilizados en la ganadería regional.

Con una tenencia promedio de apenas 2.15 hectáreas por productor, la estructura agraria de la zona refleja un modelo predominantemente campesino, donde la organización colectiva y la pertenencia a asociaciones cañeras, marcan la diferencia en la capacidad de negociación y acceso a insumos. Esta zafra que comienza, representa no solo una temporada de cosecha, sino un ciclo de reproducción económica y social para decenas de comunidades rurales que giran en torno a la caña.

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Daniel Aguilar
Daniel Aguilar

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