La trata de personas sigue creciendo en la región Puebla-Tlaxcala. Datos presentados por especialistas de la IBERO Puebla y del Centro Fray Julián Garcés muestran que entre 2015 y 2022 se registraron 280 víctimas en Puebla, de las cuales 63% eran mujeres. En Tlaxcala, las redes de explotación operan en al menos 17 estados, y entre 2022 y 2025 se atendió a 53 mujeres, pese a que el estado aún no cuenta con un refugio especializado.

Los análisis también advierten que la cifra negra supera el 90%. Esto implica que por cada caso conocido podría haber unas 20 víctimas más sin denunciar, debido al control que ejercen los grupos tratantes y a los obstáculos que enfrentan las mujeres para pedir ayuda. A escala global, México aparece ya entre los tres países con más casos, con predominio de la explotación sexual de niñas y mujeres.

El funcionamiento de las redes se mantiene prácticamente intacto: enganchan a las víctimas mediante relaciones afectivas o promesas laborales, las trasladan a otras entidades o incluso a Estados Unidos, y las someten a control emocional, económico y físico. Para los especialistas, las cifras confirman que la trata en esta región funciona como una crisis estructural, no como un conjunto de hechos aislados.





