Un reloj de bolsillo perteneciente a Isidor Straus, destacado empresario y pasajero del Titanic, fue vendido por cerca de 2 millones de euros en una puja celebrada en Inglaterra, donde se convirtió en la pieza más valiosa asociada al célebre naufragio. El objeto, elaborado en oro de 18 quilates y recuperado del cuerpo tras la tragedia de 1912, permaneció más de un siglo en posesión de su familia.

Redacción / Internacional
La joya, grabada con las iniciales del magnate y la fecha de su cumpleaños número 43, fue descrita por los especialistas como una de las reliquias más significativas jamás ofrecidas en el mercado. Su precio final superó el récord obtenido el año pasado por otro reloj vinculado al mismo episodio histórico, confirmando el interés creciente por piezas con fuerte contenido emocional y relevancia museística.
Cabe mencionar que la vida de Isidor estuvo marcada por su trayectoria en Macy’s, donde junto a su hermano Nathan, desempeñó un papel clave en la consolidación de la famosa cadena de tiendas. Sin embargo, su legado se asocia también a la historia de fidelidad que compartió con su esposa Ida, una relación inmortalizada en el cine con la película de 1997.

Se mencionó que la venta del reloj ha vuelto a colocar en primer plano la memoria de esta pareja cuyo vínculo se convirtió en símbolo del Titanic y de los valores que marcaron sus últimos momentos. Así pues, la relevancia del objeto trasciende lo material, pues encierra un testimonio íntimo de las últimas horas de un matrimonio cuya historia sigue conmoviendo al mundo.
Además de la venta, se difundió una carta escrita por Ida poco antes del hundimiento, en la que menciona el susto vivido durante la partida del barco por una maniobra que casi provoca una colisión con el SS New York. El documento, retirado de la embarcación en su escala en Queenstown y posteriormente enmarcado en una oficina de Macy’s, complementa la narrativa en torno a los Straus y refuerza el interés por el producto.





