¿Quién está detrás de la “Generación Z”?

One Piece, es un cómic japonés que narra las aventuras del pirata Monkey D, Luffy y su tripulación, que lucha por la libertad en contra del Gobierno Mundial. Este año, la bandera de esta serie, una calavera de pirata con un sombrero de paja, se ha vuelto el emblema de las protestas de jóvenes identificados como “Generación Z”, en varios países de Asia y África, principalmente.

En México, este estandarte ha sido tomado como símbolo de un presunto movimiento de la “Generación Z” en contra del gobierno de la doctora Claudia Sheinbaum Pardo; con él se han realizado dos marchas en la capital y otras ciudades del país, con las que se ha pretendido mostrar el descontento popular en contra del gobierno, al que la oposición ha calificado como una “dictadura”.

La primera marcha se destacó por la poca asistencia de jóvenes y la presencia de políticos de oposición y gente adulta, así como la participación de vándalos que dañaron el edificio de la Suprema Corte de la Nación, e intentaron entrar al Palacio Nacional, con un saldo de cien policías heridos y 20 personas detenidas, todas ellas encapuchadas y causantes de los destrozos, y las lesiones a los agentes de Seguridad.

La segunda manifestación fue totalmente desangelada; solo una centena de personas y la total indiferencia de los estudiantes de la UNAM ante el llamado a participar.

Sin embargo, ambas movilizaciones estuvieron marcadas por las demandas de revocar el mandato a la presidenta, la protesta por el asesinato del alcalde de Uruapan Carlos Manzo, y por las agresiones a la Primera Mandataria del país, al grado de llegar a expresiones como ésta, pronunciadas por una mujer en la segunda marcha: “pinche vieja sirvienta, desgraciada, naca”.

Las marchas, que usaron como pretexto a la “Generación Z”, motivan varias preguntas: ¿Quién está detrás de ellas? ¿Qué tiene que ver la oposición en sus convocatorias? ¿Qué hay más allá de las protestas? Las tres preguntas marcan con claridad las intenciones detrás del descontento de un pequeño sector de la población.

La llamada “Generación Z” se refiere a los jóvenes nacidos entre los años de 1990 a 2010, hoy entre los 15 y 35 años; una generación que nació, creció y padece las políticas implementadas por las economías neoliberales.

En México, el contexto es muy diferente al que viven los países donde los jóvenes se han manifestado; los dos últimos gobiernos se han preocupado por dedicar programas a los jóvenes nacidos de 1990 a 2010: becas de estudio, programas de primer empleo, ampliación de la oferta educativa y la defensa del derecho de todos a la educación.

En las dos marchas, la presencia de personas menores de 36 años fue escasa; no se defendieron las causas de los jóvenes (empleo, educación, respeto a los derechos laborales), sino las mismas acusaciones de la oposición en contra de la presidenta Sheinbaum Pardo y del partido que la llevó al poder.

Una estrategia internacional

En pocas palabras, las marchas no fueron acciones planeadas por la “Generación Z”, sino por alguien más, y este alguien más es una estructura internacional, que lucha por el retorno de la derecha neoliberal al poder en aquellos países, como México, donde este sistema ha sido desplazado.

La movilización del 15 de noviembre fue promovida en las redes sociales, y se usó el mismo sistema que en la campaña de Xóchitl Gálvez: el uso de “bots”, manejados por empresas tanto mexicanas como extranjeras y los medios afines a la derecha, principalmente el consorcio Azteca, de Ricardo Salinas Pliego.

Esta es una estrategia de las organizaciones de extrema derecha, hoy en el poder en los Estados Unidos (¿el Gobierno Mundial del que habla One Piece?), que han implementado en América Latina, empezando con Brasil. De este modo, Jair Bolsonaro llegó al poder en 2019, se desprestigió a Dilma Rousseff y se encarceló a Luiz Inácio Lula da Silva. Es la misma ruta que se siguió en la Argentina de Milei y se está siguiendo en Chile, que tendrá elecciones de segunda vuelta en diciembre.

Detrás de estas campañas en las redes sociales, con el uso de “bots” y de campañas de desinformación se encuentra, según señala un reportaje del diario español El País (14 de noviembre 2025), una organización con sede en los Estados Unidos: Atlas Network, con presencia en más de cien países.

Según informes del gobierno mexicano, en esta campaña se invirtieron más de 90 millones de pesos.

Para promover la marcha del 15 de noviembre, se crearon cientos de cuentas en las redes sociales. En Facebook, por ejemplo, más de 300 grupos promovieron la marcha. Tras el asesinato de Carlos Manzo, el caso se unió a los mensajes de los sitios creados por organizaciones ligadas a Atlas Network y apoyadas por TV Azteca.

En estas campañas de desinformación, de “bots”, de mentiras, hay dos personajes que han trabajado en los casos de Brasil y Argentina, y que hoy forman parte de la estrategia mexicana y que están ligados a la organización Atlas Network.

El primero de ellos es el argentino Fernando Cerimedo, operador de Jair Bolsonaro en Brasil y creador del medio digital Derecha Diario, difusor de las ideas de la extrema derecha.

El segundo es el español Javier Negre, socio de Cerimedo en la creación de Derecha Diario y constructor de un imperio empresarial usando las redes sociales. Con el apoyo financiero de Ricardo Salinas Pliego fundó el año pasado la edición mexicana de su medio informativo. Ha sido el instrumento de la propaganda a favor de las marchas de la oposición escudada en la “Generación Z”.

Así pues, tanto las marchas calificadas como de la “Generación Z”, como las campañas orientadas a dar un golpe de Estado “blando” en México, seguirán adelante con el objetivo de frenar la 4T y llevar al poder a la derecha, sea con el “nuevo PAN” que ha adoptado el mismo lema que el fascismo de  Mussolini: Patria, Familia y Libertad, con el partido que pretende fundar el ultraderechista Eduardo Verástegui, o con una candidatura “ciudadana” (léase Salinas Pliego).

La intención de la derecha internacional en México es retornar al sistema neoliberal y al sometimiento de América Latina a los proyectos de Estados Unidos. En otras palabras, regresar a ser el “patio trasero” de quien se cree, como en la historieta de One Piace, el Gobierno Mundial.

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Daniel Aguilar
Daniel Aguilar

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