¡México conquista el universo!

Michelle López
Información internacional. 

El brillo que millones vieron en pantalla no sólo fue el de una corona valuada en millones de dólares, sino el de un evento que, más allá de su estética, mueve industrias, inversiones, turismo, audiencias globales y pasiones colectivas.

En Bangkok, Tailandia, la mexicana Fátima Bosch, originaria de Tabasco, se convirtió en la nueva Miss Universo en la edición 74 del certamen, un triunfo que la coloca como la cuarta reina universal del país, y la convierte en el centro de una conversación que supera por mucho el espectáculo.

Una final que encendió a Tailandia

La gran final se realizó en el Impact Challenger Hall de Bangkok. Con Steve Byrne, Dayanara Torres y R’Bonney Gabriel como anfitriones, el evento inició con un musical multitudinario, que abrió paso a la presentación individual de las 120 concursantes.

El jurado principal estuvo integrado por figuras como Natalie Glebova, Miniyothabo Baloyi y Louie Heredia, además de jueces adicionales como Andrea Meza, Ismael Cala, Sharon Fonseca y la atleta Saina Nehwal.

La competencia avanzó por etapas que incluyeron traje de baño y vestido de noche, hasta reducir a las finalistas: México, Tailandia, Filipinas, Venezuela y Costa de Marfil. En un cierre tenso y mediatizado, la mexicana superó a Praveenar Singh de Tailandia —favorita local— y a Stephany Abasali de Venezuela, quedando como nueva soberana universal.

El triunfo y lo que significa

Bosch recibió la corona The Lumière de l’Infini, valuada en unos cinco millones de dólares. Además, obtuvo un premio directo de 250 mil dólares, un salario anual estimado en 600 mil dólares, y un departamento en Nueva York con todos los gastos cubiertos.

Durante su reinado, tendrá acceso a asesores de imagen, maquillistas, vuelos patrocinados y una agenda global que la convertirá en portavoz de causas sociales, y en una figura de alto impacto en publicidad, diplomacia cultural y medios.

Con la coronación de Fátima Bosch, México suma cuatro reinas universales en su historia: Lupita Jones (1991), Ximena Navarrete (2010), Andrea Meza (2020) y ahora Fátima Bosch (2025). Ese registro refuerza la presencia mexicana en la plataforma global del certamen, y explica por qué la victoria tuvo resonancia inmediata en medios, redes sociales y círculos de poder cultural y comercial.

Mensaje en escena y respuesta pública

Durante la ronda de preguntas, Bosch alzó la voz: habló de valentía, de transformar la visibilidad en acción y de poner su título al servicio de los demás. Su declaración fue leída por muchos como una respuesta pública a la tensión vivida días antes con el productor tailandés Nawat Itsaragrisil, a quien ella acusó de llamarla “tonta” en un acto de presentación.

El choque se volvió símbolo de un debate mayor sobre autoridad, género y trato dentro de las organizaciones de espectáculo.

La polémica que marcó el certamen

“Miss Universe 2025” se vio inmerso en controversias que ampliaron su visibilidad global. El altercado entre Bosch e Itsaragrisil, generó un choque mediático que involucró a medios internacionales. A esto se sumaron las renuncias del juez Omar Harfouch, quien denunció presuntas preselecciones previas, del entrenador Claude Makélélé y, posteriormente, de la presidenta del comité de selección, la princesa Camilla di Borbone delle Due Sicilie. Pese al clima enrarecido, el certamen concluyó y la corona fue entregada.

El peso real de Miss Universo

Detrás del espectáculo existe una industria global. “Miss Universe” nació en 1952 en California y, a lo largo de siete décadas, ha cambiado de manos: pasó por Donald Trump, WME/IMG, JKN Global Group y, desde 2024, quedó en una copropiedad que involucra al empresario mexicano Raúl Rocha Cantú.

El concurso refleja transformaciones sociales e impulsa economías locales, donde se realiza y sirve como lanzadera de carreras y contratos millonarios para ganadoras y patrocinadores

Un fenómeno que trasciende la belleza

La coronación de Fátima Bosch no es un hecho aislado: es un evento que moviliza a economías, cadenas televisivas, marcas, audiencias y gobiernos. Para México, esta victoria representa visibilidad, orgullo y un nuevo capítulo en un certamen donde ya figuran tres antecesoras que abrieron camino: Jones, Navarrete y Meza.

Fátima Bosch no sólo porta una corona: encabeza una industria que influye, genera debates y continúa redefiniéndose ante los ojos del mundo.

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Daniel Aguilar
Daniel Aguilar

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