La tensión en la frontera sur volvió a escalar luego de que integrantes del Cartel de Sinaloa irrumpieran en Guatemala y provocaran un enfrentamiento que dejó un civil muerto y un soldado herido en Huehuetenango. Ante esto, el ministerio de Defensa guatemalteco informó que el incidente ocurrió durante un patrullaje en Agua Zarca, donde tropas detectaron a un grupo armado y se produjo el ataque.

Redacción / Internacional
Se mencionó que la disputa convirtió la región en un escenario de guerra entre organizaciones criminales que operan en ambos lados de la frontera; pues, desde hace dos años compiten por controlar el paso de drogas, armas y migrantes. En este contexto, hombres armados ingresaron de madrugada con explosivos y drones para atacar a la célula que se separó del CJNG, desatando tiroteos en varios municipios.
La dinámica violenta no es nueva, pues en junio una emboscada en Frontera Comalapa dejó cinco policías asesinados y calcinados dentro de su vehículo, en un punto cercano al paso informal que conecta con La Mesilla. Tras el ataque, los agresores escaparon hacia Guatemala, lo que motivó el despliegue de mil agentes ordenado por el gobernador de Chiapas, Eduardo Ramírez.

Los antecedentes de esta fractura criminal se remontan a finales de 2022, cuando el control de Chiapas, históricamente dominado por el Cartel de Sinaloa, se debilitó tras una ruptura interna documentada por la Secretaría de la Defensa Nacional. La fragmentación abrió espacio para que el CJNG se infiltrara por el Pacífico y avanzara hacia el norte, alimentando un conflicto que ha acelerado la violencia regional.
Mientras Guatemala mantiene bajo custodia a un detenido por los hechos más recientes, su ministerio anunció que trabajará de manera coordinada con la Secretaría de la Defensa mexicana para contener la escalada. Este cruce constante de grupos armados confirma que la lucha ya no distingue fronteras y que la región enfrenta una amenaza compartida, impulsada por organizaciones que buscan el dominio.





