“Caña de azúcar absorbe más carbono del que emite”: Ingenio de Atencingo

Juan Rubio
Chietla, Pue.

Durante la zafra 2025-2026, que abarcará hasta la primavera del próximo año, más de 17 mil hectáreas de caña de azúcar en 12 municipios de Puebla y tres de Morelos alimentarán el Ingenio de Atencingo. Contrario a percepciones comunes sobre la contaminación que genera la quema previa a la cosecha, datos del sector agrícola y ambiental indican que el cultivo de caña tiene un saldo neto positivo en la captura de dióxido de carbono (CO₂) y producción de oxígeno (O₂).

La superficie destinada a la industrialización en esta zafra asciende a 15 mil 747.8 hectáreas aproximadamente, distribuidas en municipios como Izúcar de Matamoros, Chietla, Huaquechula y Xochiltepec en Puebla; Axochiapan, Jonacatepec y Tepalcingo en Morelos. El resto de la superficie cultivada se reserva para la reproducción de semilla y/o resembrado del próximo ciclo.

Cada hectárea de caña de azúcar absorbe anualmente alrededor de 42 toneladas de CO₂, y libera más de 9 toneladas de oxígeno como subproducto de la fotosíntesis. En conjunto, el área de abasto del Ingenio de Atencingo captura aproximadamente 714 mil toneladas de CO₂, y produce 153 mil toneladas de oxígeno al año.

No obstante, la quema controlada de la caña —una práctica aún común en México antes de la cosecha—, emite entre 8.9 y 9 toneladas de CO₂ por hectárea quemada. Aplicando este rango a las 15 mil 747 hectáreas industrializadas, se estima que la quema libera alrededor de 141 mil 723 toneladas de CO₂ en esta zafra.

Al comparar ambas cifras, el cultivo de caña en la región absorbe casi cinco veces más dióxido de carbono del que emite durante el proceso de quema. Esto significa que, pese a las emisiones asociadas a la quema, el balance ambiental del cultivo resulta favorable: la caña actúa como un sumidero neto de carbono, y contribuye activamente a la oxigenación del aire en la región.

Fuentes del sector agrícola y ambiental, recalcaron que la percepción de que la zafra contamina se basa únicamente en la etapa de quema, sin considerar el ciclo completo del cultivo, ni su capacidad de captura de gases de efecto invernadero. “La quema de caña no solo no deteriora la calidad del aire en términos netos, sino que la mejora”, señaló un especialista consultado.

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Daniel Aguilar
Daniel Aguilar

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