**Una medida que invadirá la privacidad de los viajeros**

Michelle López
Información internacional.
Estados Unidos evalúa una propuesta que cambiaría por completo la forma en que turistas de todo el mundo solicitan autorización para ingresar al país. La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), y el Departamento de Seguridad Nacional, plantean exigir el acceso a cinco años de historial en redes sociales, además de información detallada sobre familiares, teléfonos, correos electrónicos y datos biométricos, como huellas dactilares, iris e incluso ADN.
La iniciativa, aún en consulta pública, forma parte de una política migratoria más restrictiva impulsada por la administración de Donald Trump, que sostiene que el mayor escrutinio permitirá identificar amenazas a la seguridad nacional. Sin embargo, especialistas y defensores de derechos digitales advierten que las medidas representan una intrusión profunda en la vida privada de cualquier visitante.
¿Qué pedirían exactamente?
Si esta propuesta avanza, todos los solicitantes del Sistema Electrónico de Autorización de Viaje (ESTA), incluidos ciudadanos de Europa, Japón, Corea del Sur, Australia y otros países exentos de visa, tendrían que entregar:
Cuentas de redes sociales y números telefónicos personales y laborales, utilizadas en los últimos cinco años. Correos electrónicos de los últimos diez años. Datos completos de familiares: nombres, fechas y lugares de nacimiento, direcciones y teléfonos. Datos biométricos adicionales: foto del iris, huellas, ADN y una selfi obligatoria.
Además, se eliminaría la solicitud vía web: todo el trámite se realizaría exclusivamente en una aplicación (app) móvil del gobierno estadounidense.
Impacto en el turismo internacional
El turismo hacia Estados Unidos ya enfrenta una caída sostenida desde 2024. Para 2025 se anticipó una reducción del 8.2% en llegadas internacionales, y una pérdida de 8 mil 300 millones de dólares.
Con esta nueva medida, calificada por analistas como “excesiva e intimidante”, expertos prevén que el impacto será aún mayor. De aplicarse en 2026, año en que EU recibirá eventos globales como el Mundial de Futbol, las restricciones podrían traducirse en una menor afluencia turística, y en una percepción internacional negativa de un país cada vez más cerrado.





