¿Es mi SALUD la prioridad para 2026?

Terminar un año y empezar uno nuevo, es un ambiente propicio para generar cambios en nuestras vidas. Uno de los deseos más frecuentes que se expresan a familiares y amigos es ¡la salud! Las frases más recurrentes son: “Mientras haya salud, lo tenemos todo”, “sin salud, la vida no es vida, es solo sufrimiento”, “la primera riqueza es la salud”, “con salud, lo hay todo, sin salud, no hay nada”.

Sin embargo, no obstante reconocer su importancia, no siempre asumimos nuestra salud como la principal prioridad de nuestras vidas, y seguimos reproduciendo estilos de vida que poco ayudan a nuestro bienestar integral. Con esta inquietud, quiero compartir a ustedes unos aprendizajes que obtuve al ver una serie de televisión que se llama: “vivir 100 años, los secretos de las zonas azules”.

En dicha serie, un aventurero investigador se da a la tarea de indagar los lugares del mundo donde las personas viven muchos años. Después de identificarlas, se encamina a visitarlas, descubriendo cosas asombrosas, entre las que se encuentran los testimonios de personas de 100 años o más, con una vida muy saludable y activa.

Él se pregunta: ¿cuáles son los factores que contribuyen a la longevidad en esos lugares? Y se lanza a descubrir los secretos para vivir una vida larga y saludable, y así poder compartir historias y experiencias de personas centenarias. Los lugares que visita son: Okinawa, Japón; Cerdeña, Italia; Icaria, Grecia; Nicoya, Costa Rica, y Loma Linda, California, Estados Unidos.

Son muy interesantes los testimonios de vida que va encontrando: los lugares donde viven, sus hábitos, distracciones, forma de alimentarse y convivir, entre otros. He elaborado una sistematización de los principales factores que han provocado una buena salud y larga vida que ahora les comparto, con el propósito de cada quien, guardando las proporciones y diferencias de contexto, puedan inspirarles para tomar decisiones y acciones en bien de su salud. Aquí vamos:

1.- Alimentación saludable: la mayoría de gente entrevistada se caracterizaba por llevar una dieta basada en plantas; frutas, verduras, granos integrales, legumbres, consumo moderado de proteínas animales (pescado, huevos, lácteos), aceites saludables como el de oliva en las ensaladas, y pocas comidas procesadas y azúcares añadidos.

En nuestra cultura tenemos alimentos excepcionales que hemos consumido de forma ancestral, me refiero a la llamada triada mesoamericana o también conocida como “las tres hermanas”: maíz, frijol y calabaza, son alimentos accesibles de alto valor nutritivo.

2.- Actividad física regular: la clave para algunas personas es que vivían en lugares con muchas pendientes y escaleras, tan solo salir a hacer compras ya implicaba ejercicio. Había quienes la jardinería era su actividad preponderante. Todas estas actividades estaban incorporadas de manera natural a su rutina de vida. Otras realizaban actividades físicas moderadas y regulares, como andar en bicicleta o sencillamente caminar por un sendero inspirador.

3.- Conexión social: las experiencias analizadas mostraban fuertes lazos familiares y comunitarios, se reunían con frecuencia para convivir y platicar. La Participación en actividades sociales y comunitarias era muy frecuente, lo cual derivaba en apoyo emocional y práctico de familiares y amigos.

En nuestra cultura tenemos posibilidades inmensas de vida comunitaria, solo es cuestión de disponerse: Rosca de Reyes, día de la amistad, fiestas patronales, cumpleaños, fiestas cívicas, día de muertos, entre otras. También se vale provocar reuniones y hacerlas a nuestro gusto.

4.- Propósito en la vida: no hay peor cosa que despertar por la mañana y no tener un propósito claro de que hacer en el día, o que lo que hagamos sea tan rutinario que nos sintamos vacíos. En Okinawa la gente le llama “Ikigai”, en Costa Rica “plan de vida”. De lo que se trata es de encontrar significado y sentido a la vida, tener objetivos y metas claras, y sentirse útil y valorado.

Lo anterior no es tan complicado, un propósito de vida en el día puede ser: leer, escuchar música, visitar a alguien, caminar, tejer, tocar un instrumento, aprender un nuevo idioma, por mencionar algunos. Salir a trabajar con entusiasmo es otro factor importante.

5.- Gestión del estrés: las personas entrevistadas no hablaban de no tener estrés, sino de cómo le hacían para sobrellevarlos. Lo que más se destacó fueron prácticas diarias de meditación, yoga, siestas, técnicas de relajación y conexión con la naturaleza. Hacer oración también se incluye.

6.- Entorno saludable: las comunidades donde vivían las personas se caracterizaban por ser tranquilas y seguras, con acceso a áreas naturales, parques, jardines, baja contaminación. Asimismo, contaban con vecinos que se apoyaban cultivando un fuerte sentido de pertenencia. Finalmente, bajos índices de criminalidad y sensación de seguridad. Como verán, este factor no depende totalmente de ustedes, pero se puede luchar para lograrlo mediante la organización comunitaria.

7.- No fumar: casi fue un denominador común de las personas que vivían muchos años; evitaban el tabaco y el humo, en su lugar promovían estilos de vida saludables.

8. Consumo moderado de alcohol: lo que más apareció en este factor, fue el consumo moderado de alcohol. Se hizo énfasis en beber con moderación (1-2 copas al día), de forma preferente vinos y bebidas fermentadas. Aquí podría agregar que la cantidad anterior mencionada, es justo lo que sugiere la Organización Mundial de la Salud. Es lo que nuestro cuerpo alcanza a procesar metabólicamente. El hígado lo agradecerá.

Estos factores se entrelazan y se refuerzan mutuamente, creando un estilo de vida que promueve la longevidad y el bienestar. Termino la reflexión con una frase muy sencilla, que ya me han escuchado desde hace tiempo: ¡la decisión está en tus manos! Deseo que la salud siempre sea nuestra máxima prioridad.

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Daniel Aguilar
Daniel Aguilar

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