
Hoy lunes 2 de marzo, la doctora Claudia Sheinbaum Pardo entregará al Poder Legislativo su iniciativa de Reforma Electoral, que busca una transformación en el sistema de partidos, financiamiento, estructura electoral y cambios en la representación, en las dos cámaras del Congreso de la Unión.
Desde luego, los dos partidos que fueron grandes en el siglo XX, el PRI y el PAN, aún antes de conocer los contenidos de la iniciativa, han dicho que votarán en contra de la Reforma.
Pero lo que pone en entredicho los compromisos con la Cuarta Transformación iniciada en 2018, es la actitud del Partido del Trabajo (PT) y el Verde Ecologista (PVEM), en no aceptar aquellos puntos clave de la iniciativa presidencial: la reducción de los recursos destinados a los partidos, y los cambios en la representación proporcional, principalmente.
La presidenta Claudia Sheinbaum, destacó los diez puntos de su iniciativa:
1.- Votación directa para todos los diputados: 300 de mayoría y 200 de representación, con la siguiente modalidad: mejores resultados por partido, voto paritario y diputados migrantes; todos deberán hacer campaña. En el Senado se suprimen los plurinominales, y se reduce a 64 Senadores de mayoría y 32 de primera minoría.
2.- Reducción del 25% al presupuesto de partidos e instituciones electorales; reducción salarial y dietas legislativas, mecanismos de vigilancia de operaciones financieras de los partidos, y limitar el número de regidores en municipios y alcaldías.
3.- Se prohíben las aportaciones en efectivo. Se establecen mecanismos para vigilar las operaciones financieras de los partidos.
4.- Se facilitará el voto en el extranjero.
5.- Se disminuyen los tiempos en radio y televisión.
6.- Se regulará el uso de Inteligencia Artificial (IA), y quedan prohibidos los “bots”.
7.- El conteo de votos será inmediato al terminar la jornada.
8.- Se fortalece la democracia participativa.
9.- Prohibido heredar los cargos de elección popular.
10.- No reelección para un periodo inmediato.
La iniciativa, por tanto, se orienta a una transformación a fondo de todas las estructuras electorales: el Instituto Nacional Electoral, los organismos electorales de los estados; garantiza la voluntad popular al eliminar las famosas listas de “plurinominales”, en las que ocupaban los primeros lugares los dirigentes de los partidos y sus incondicionales, y obligar a todos los candidatos a hacer campaña y ganarse el voto de los ciudadanos.

Además, establece reglas claras en el manejo de los recursos, empezando por la disminución de las prerrogativas a los partidos políticos, pone límites salariales a todos los funcionarios electorales y a los diputados locales, reduce el número de regidores a un máximo de 15, y establece mecanismos de vigilancia del uso de los recursos que se entregan a partidos e instituciones.
Los berrinches de los “enanos”
Los dos partidos aliados a Morena desde 2018, por sí mismos, son partidos pequeños; su número de militantes es bajo y por sí solos difícilmente ganan, sobre todo en diputaciones federales, y no se diga en el Senado.
Tienen las mismas limitaciones de Movimiento Ciudadano (MC) para acceder al Poder Legislativo: dificultades para obtener legisladores de mayoría, por lo que su presencia en las Cámaras es fundamentalmente a través de legisladores “plurinominales”. Además, dependen del financiamiento oficial para mantener su estructura partidista.
En la Reforma que este lunes presentará la mandataria de México, se cambia el formato electoral de “plurinominales”: se eliminan las listas, se contempla integrar este sector con los candidatos perdedores con mayor votación en sus distritos por partido, con la elección paritaria de otro sector y contar con candidatos migrantes. Esto pondrá en evidencia las debilidades de estos partidos.
Por otro lado, lo acepten o no, su existencia depende del erario, y en el caso del Partido Verde (PVEM), es evidente que se maneja como un negocio familiar y la disminución en el financiamiento afecta el negocio político.
Es explicable la oposición del PRI y del PAN a la nueva composición de la Cámara de Diputados y del Senado de la República; sus políticos estaban acostumbrados a saltar de una Cámara a otra y, como se constata en la actual legislatura, ocupan los puestos como una forma de evadir la justicia.
No obstante, el PT y el PVEM, son dos partidos que se comprometieron desde el 2018 a apoyar la “transformación” del país, bajo los lineamientos de la llamada Cuarta Transformación (4T).
Hoy, sin embargo, ponen por encima de este compromiso sus intereses no sólo partidistas, sino financieros y familiares, para frenar una reforma que fortalecerá, si es aprobada, la democracia en el país. Pero ellos hoy se niegan a apoyar la reforma, y como niños, afirman: “dice mi mamá que siempre no”.
Sobre la sangre de los soldados
El domingo 22 de febrero, despertamos con la noticia de la muerte del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Oseguera Cervantes alias “El Mencho”, tras un operativo coordinado de las fuerzas de Seguridad del país: Ejército Mexicano, Guardia Nacional y agentes federales, fruto de un minucioso trabajo de inteligencia militar, en el que cayeron cumpliendo su deber 25 miembros de las fuerzas armadas.
La reacción del CJNG fue violenta en muchos estados del país: bloqueo de carreteras, incendio de negocios y de sucursales del Banco de Bienestar, lo que dio la impresión de un país incendiado. Fue un domingo de miedo. Pero las fuerzas de Seguridad actuaron de inmediato, y poco a poco la calma ha vuelto a las zonas afectadas por la reacción de los delincuentes.
Sin embargo, la oposición pasó por encima de la sangre de los mexicanos caídos en cumplimiento de su deber, y afirmaron que la captura y muerte de “El Mencho”, fue gracias a la intervención del gobierno estadounidense, y Donald Trump, en su discurso ante el Congreso de su país, no tuvo empacho en afirmar que fue por él que se abatió al narcotraficante.
Hubo panistas y comentócratas que lamentaron que “El Mencho” haya muerto, porque podría denunciar en Estados Unidos al “narcogobierno”; otros más afirmaron que el operativo tuvo éxito gracias a la intervención del vecino del norte.
Nadie, absolutamente nadie de la oposición, valoró la eficiencia de las fuerzas de Seguridad nacionales y, lo peor, con su actitud pisotearon la sangre de los soldados y guardias nacionales, caídos en defensa de los mexicanos.





