-La medida busca contener presiones inflacionarias derivadas del aumento en los precios internacionales del petróleo
Karen Rojas / Información Nacional
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) anunció la aplicación de un estímulo fiscal de 35.21 por ciento al diésel a través del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), mientras que las gasolinas Magna y Premium no recibirán subsidio durante el periodo del 14 al 20 de marzo.
De acuerdo con el acuerdo publicado en el Diario Oficial de la Federación, el estímulo permitirá reducir en 2.5924 pesos por litro el impuesto aplicado al diésel, por lo que los consumidores pagarán 4.7710 pesos por litro de IEPS, cuando anteriormente la cuota ascendía a 7.3634 pesos.

En contraste, la gasolina Magna y la Premium permanecerán sin estímulos fiscales durante ese mismo periodo. Por ello, las cuotas del IEPS se mantendrán en 6.7001 pesos por litro para la Magna y 5.6559 pesos por litro para la Premium.
Especialistas señalan que la decisión responde a la necesidad de contener presiones inflacionarias, debido a que el diésel es el combustible más utilizado en el transporte de mercancías en el país.

Oscar Ocampo, director de Desarrollo Económico del Instituto Mexicano para la Competitividad, explicó que el ajuste reconoce la importancia del diésel en la economía nacional. “El diésel mueve las mercancías en el país, por lo que su incremento impacta directamente en los precios de los productos”, señaló.
El gobierno federal no aplicaba estímulos fiscales a los combustibles desde abril de 2025. Sin embargo, en las últimas semanas los precios internacionales del petróleo han registrado presiones al alza, en parte por la tensión derivada del conflicto en Medio Oriente.

Analistas advierten que, si la situación internacional se prolonga, podría complicarse mantener el precio de la gasolina Magna cercano a los 24 pesos por litro, meta que el gobierno busca sostener mediante acuerdos con el sector gasolinero.
La activación del estímulo al diésel representa el primer subsidio aplicado a combustibles en lo que va de 2026, como parte de las medidas para evitar que el aumento en los costos de transporte se traslade de forma inmediata al precio de alimentos, materiales y otros productos de consumo.





