
**En gasolineras de Puebla se mantiene en 27.50, e incluso en 28.59, rebasando por 9 centavos el límite nacional**
Michelle López / Información nacional.
El encarecimiento de productos básicos como el pollo, el limón y el jitomate en México, ha comenzado a impactar el bolsillo de las familias, en un contexto marcado por el aumento global en los precios del petróleo, derivado del conflicto bélico en Medio Oriente, que ha tensionado las cadenas de suministro y elevado los costos de transporte.
La relación es directa: el alza en los energéticos, especialmente el diésel, clave para el traslado de mercancías, incrementa los costos logísticos y, en consecuencia, el precio final de alimentos esenciales. Este fenómeno ya se refleja en mercados y tianguis del país, donde productos de consumo cotidiano han registrado aumentos recientes.
Ante este panorama, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha reconocido que se trata de un efecto inflacionario, ligado al contexto internacional, aunque aseguró que será temporal. La mandataria enfatizó que el Gobierno federal mantiene acciones para evitar un impacto mayor en la economía familiar.

Uno de los puntos clave es el control del precio del diésel, considerado estratégico por su papel en el transporte de bienes y personas. En este sentido, gasolineros del país acordaron establecer un tope voluntario de 28.50 pesos por litro, medida que busca contener la escalada de precios, pese a la presión internacional.
No obstante, los costos continúan mostrando variaciones. A nivel nacional, el diésel y la gasolina Premium han alcanzado promedios cercanos a los 28 pesos por litro, con registros superiores a los 30 pesos en zonas remotas, lo que evidencia la volatilidad del mercado energético.
Sheinbaum subrayó que mantener el equilibrio en el precio del combustible es fundamental, no solo para los consumidores, sino también para los productores, quienes dependen del transporte para distribuir sus mercancías. En este sentido, destacó que el control del diésel puede amortiguar el impacto en productos agrícolas y de la canasta básica.
Además, el Gobierno federal analiza incorporar alimentos como el jitomate, el limón y el pollo al “Paquete contra la Inflación y la Carestía” (Pacic), con el objetivo de estabilizar sus precios mediante acuerdos con productores.





