– La nave viaja con un mensaje a bordo en caso de contacto con otras formas de vida.
José Gallardo / Información Internacional
La sonda Voyager 1 de la NASA cruzó la frontera de nuestro sistema solar en el año 2012 y hoy navega por el espacio interestelar. A décadas de su despegue, el vehículo sigue en contacto con los centros de control en la Tierra y transmite mediciones en tiempo real sobre su entorno.
El lanzamiento ocurrió el 5 de septiembre de 1977 con el fin de explorar Júpiter y Saturno. Durante su paso por Júpiter, el equipo reportó el descubrimiento de lunas sin registro previo, como Tebe y Metis, además de un sistema de anillos. Tiempo después, al alcanzar Saturno, los aparatos detectaron cinco lunas de hielo y la formación catalogada como el anillo G.
Antes de apagar su sistema de cámaras por completo, el equipo en la Tierra ordenó la captura de un bloque de 64 fotografías a una distancia de 40 unidades astronómicas del Sol. En esta secuencia quedó registrada la Tierra, una toma que dio origen a la frase del “punto azul pálido” formulada por el científico Carl Sagan.
La nave también viaja con un mensaje a bordo en caso de contacto con otras formas de vida. Transporta un disco de cobre con baño de oro que almacena saludos en 55 idiomas, 35 sonidos del planeta, 90 minutos de música y 115 imágenes de la humanidad.
Actualmente, el vehículo avanza a una velocidad de 17 kilómetros por segundo hacia la profundidad del universo y mantiene cuatro instrumentos de ciencia en funcionamiento.






