Brote de hantavirus desató emergencia sanitaria en crucero de lujo

Redacción / Internacional.

Lo que comenzó como una exclusiva expedición turística hacia la Antártida terminó convirtiéndose en una emergencia sanitaria internacional. A bordo del crucero MV Hondius, un brote de hantavirus dejó al menos tres personas fallecidas y mantuvo bajo vigilancia a las cerca de 150 personas que viajaban en la embarcación.

El viaje, considerado uno de los más exclusivos del mundo, tuvo un costo aproximado de 66 mil dólares por pareja, cerca de un millón de pesos mexicanos e incluyó recorridos en kayak entre glaciares, caminatas con pingüinos y noches de campamento en la Antártida.

Sin embargo, días después de haber iniciado la travesía, dos pasajeros comenzaron a presentar síntomas de hantavirus, una enfermedad respiratoria poco común transmitida principalmente por roedores y murciélagos. Ambos fallecieron poco después, desatando la alerta sanitaria dentro del barco.

Posteriormente se confirmó la muerte de un tercer pasajero, mientras que otra persona tuvo que ser evacuada de emergencia rumbo a Sudáfrica. Además, otros pasajeros comenzaron a presentar síntomas y uno de los médicos a bordo también habría resultado infectado.

La situación generó preocupación internacional luego de que el gobierno de Cabo Verde negara el ingreso del crucero a sus puertos por riesgo sanitario. Finalmente, España autorizó que la embarcación atracara en las Islas Canarias, donde pasajeros y tripulación fueron sometidos a revisiones médicas antes de regresar a sus países de origen.

Ante el brote, la Organización Mundial de la Salud emitió una recomendación internacional para que todas las personas que estuvieron a bordo del crucero fueran consideradas “contactos de alto riesgo”.

Maria Van Kerkhove informó que se mantuvo vigilancia epidemiológica activa sobre pasajeros y tripulación durante un periodo de 42 días, con monitoreo constante para detectar posibles nuevos casos.

La alerta sanitaria también alcanzó a Sudáfrica, luego de que uno de los pasajeros infectados descendiera previamente en la isla de Santa Elena y viajara en un vuelo comercial, donde murió un día después de aterrizar. Las autoridades sanitarias rastrearon a las personas que compartieron el vuelo.

Pese a la gravedad del brote, la OMS señaló que el contagio entre personas era poco frecuente y descartó que la situación representara una amenaza mundial similar a la pandemia de COVID-19.

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