Audios apuntan guerra sucia contra México

-Filtraciones exhiben presunta operación internacional para golpear políticamente a Sheinbaum y Petro

Juan Rubio / Internacional.

México aparece como el principal blanco de una presunta red internacional de desinformación operada desde Honduras, financiada con recursos extranjeros y respaldada por figuras cercanas a Donald Trump, según audios filtrados atribuidos al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández. Colombia figura como segundo objetivo dentro de una estrategia digital diseñada para atacar gobiernos de izquierda en América Latina.

Las grabaciones, difundidas por Diario Red y retomadas en la investigación conocida como “Hondurasgate”, muestran conversaciones donde Hernández habla de instalar una “célula informativa” en Estados Unidos para lanzar campañas contra México, Colombia y sectores políticos hondureños. El plan, según los audios, incluía operaciones de propaganda, difusión de información falsa y construcción de expedientes políticos destinados a desgastar gobiernos incómodos para Washington y sus aliados.

“Se vienen unos expedientes contra México… contra Colombia”, se escucha en uno de los audios atribuidos al exmandatario hondureño. La frase colocó a México en el centro del escándalo regional y abrió una nueva confrontación política entre gobiernos progresistas y bloques conservadores de América Latina.

Las filtraciones detallan la supuesta creación de una oficina de operaciones digitales financiada desde el extranjero. Hernández habría solicitado 150 mil dólares para montar la estructura en territorio estadounidense, lejos de Honduras, “para que no nos rastreen”. La operación tendría como finalidad fabricar contenido político, manipular narrativas y golpear mediáticamente a gobiernos como el de Claudia Sheinbaum y Gustavo Petro.

El nombre de Javier Milei también aparece en las conversaciones. Según los audios, el presidente argentino habría aportado 350 mil dólares para fortalecer una red continental de comunicación enfocada en “extirpar el cáncer de la izquierda” en Latinoamérica. La investigación sostiene que el dinero serviría para financiar campañas digitales, plataformas de noticias y estructuras de desinformación operadas desde Estados Unidos.

La presidenta Claudia Sheinbaum respondió directamente al contenido filtrado y acusó a la “derecha internacional” de intentar intervenir en México mediante campañas de desprestigio. La mandataria sostuvo que existe una coordinación entre actores extranjeros y sectores de oposición mexicanos para atacar a su gobierno y debilitar el proyecto político de la Cuarta Transformación.

“Podrán montar oficinas contra México desde Honduras con financiamiento extranjero, pero nadie va a afectar el proyecto de transformación”, declaró Sheinbaum durante su conferencia matutina. También relacionó el caso con otras ofensivas políticas recientes, como acusaciones contra figuras de Morena y la presencia de políticos conservadores españoles en territorio mexicano.

Aunque Colombia aparece como segundo frente de la presunta operación, los audios reflejan que México era prioridad dentro de la estrategia. Gustavo Petro fue mencionado como objetivo político debido a sus posturas críticas hacia Estados Unidos y su discurso regional. El presidente colombiano incluso cuestionó públicamente el supuesto papel de Israel en la liberación de Hernández y preguntó por qué se habría respaldado a un exmandatario condenado por narcotráfico.

Las grabaciones también incluyen referencias a Donald Trump, Benjamin Netanyahu y grupos republicanos estadounidenses. Hernández asegura en uno de los audios que su liberación fue posible gracias a negociaciones impulsadas por aliados israelíes y operadores políticos cercanos al trumpismo. A cambio, habría asumido tareas relacionadas con influencia política regional y control de narrativas digitales.

Juan Orlando Hernández negó que la voz de las grabaciones sea auténtica y calificó el caso como una fabricación de la “izquierda radical”. Sin embargo, los responsables de la investigación sostienen que los audios fueron sometidos a análisis forense mediante software especializado de reconocimiento de voz.

Detrás del escándalo no sólo aparecen disputas ideológicas. Los audios describen una maquinaria política movida por dinero, plataformas digitales, operadores internacionales y campañas coordinadas para intervenir en la conversación pública latinoamericana. México quedó en la primera línea de esa guerra. Colombia, detrás. Y el resto de la región observa cómo las redes sociales, los gobiernos y la propaganda comenzaron a mezclarse en una operación que ya rebasó las fronteras diplomáticas.

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