
Millones de migrantes de México, Centro y Sudamérica, envían el mayor acto de amor a sus madrecitas en el país que los vio nacer, el sacrificio, el amor a sus madres quienes les dieron la vida.
Mi experiencia como migrante, recuerdo que el día 10 de mayo que celebramos solemnemente a nuestras madres, dicha celebración para los migrantes es la fecha más importante para nuestras familias mexicanas y sudamericanas.
Simboliza uno de los momentos más emotivos para millones de migrantes que residen en los Estados Unidos de América y que, a pesar de la larga distancia, buscan mantenerse cerca de sus seres queridos mediante las remesas de dólares.
Cada año, en el mes de mayo se registra uno de los mayores incrementos de envíos de dólares a los países antes mencionados, aunque México recibe la mayor cantidad de dólares, ya que las remesas representan el sustento económico.
Sin embargo, para la comunidad migrante de los países, para cada migrante tiene un significado profundo; vía puente aéreo, vía telefónica y vía internet, significan lágrimas, abrazos a distancia, sacrificios silenciosos y el amor permanente a sus madres.

Cada migrante tiene a una madre que reza, llora y espera el feliz retorno de su hijo, hija, esposo y nietos; ese amor no se opaca ni se vende para Centro, Sudamérica y México, que dejaron sus ranchos, sus pueblos y sus ciudades de origen, y que fueron en busca de mejores oportunidades al otro lado del rio grande.
Y siempre la madre es el espíritu para soportar las jornadas laborales, la discriminación, el miedo a las redadas, la psicosis a la deportación y las difíciles condiciones climáticas de quienes enfrentan y cruzan los desiertos de México.
Migrantes de los países de México, Centro y Sudamérica que llegan y logran cruzar, recuerdan muy bien que su primera remesa tuvo un objetivo muy especial: comprarle a su madrecita ropa, zapatos, un regalo para festejar su día, después de todo, se van con un objetivo: construir su vivienda. Y lo más festejado, es recibir una fotografía de mi madre con ese obsequio, que representa un sentimiento profundo, y ver la casa donde nací aun estando a miles de kilómetros de distancia.
Especialistas en tema migratorio coinciden que la economía de México, Centro y Sudamérica, que es la balanza de estos países, solo en México se han enviado 65 mil millones de dólares, y que los recursos económicos dependen de cada migrante, y de cada transferencia existe una historia de lucha, nostalgia y sacrificio que mantiene unidos a los pueblos y a millones de familias entre ambos lados de la frontera.
Este 10 de mayo “Día de las Madres”, la Confederación Internacional de Mexicanos en el Extranjero (CIME), reconocemos a quienes, desde kilómetros de distancias, trabajan sin descanso para que a sus seres queridos, como son sus madres, nunca les falte nada, porque el amor de una madre no conoce fronteras, y el amor de un hijo migrante tampoco.
Cada remesa o deposito enviado durante el mes de mayo, viaja también un mensaje silencioso para nuestras madres de México, Centro y Sudamérica: “Gracias por todo el amor, cariño, lágrimas, el suspiro y por traerme al mundo”.





