

Puntual, claro y contundente, fue el mensaje que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo dirigió a la nación, al celebrar el segundo aniversario de su triunfo electoral desde el Monumento a la Revolución, en la Ciudad de México, y visto y escuchado en las plazas públicas de 30 estados del país.
Tras destacar las acciones de su mandato, orientó su mensaje final a poner en claro la postura de su gobierno frente a los grandes retos que enfrenta la nación, sobre todo, los referentes a las acciones de la derecha internacional, la oposición y la administración de los Estados Unidos.
De entrada, la mandataria interpretó el triunfo de 2024, como “la convicción de millones de mexicanas y mexicanos, que dijeron con claridad que no debía regresar el pasado de privilegios, corrupción, decadencia y abandono de la patria y del pueblo”.
Enseguida enumeró algunos de los resultados del segundo gobierno de la Cuarta Transformación (4T); entre ellos: la reducción del gasto corriente en 10%; la orientación de los recursos para beneficio del pueblo a través de programas de Bienestar, carreteras, recuperación de los trenes de pasajeros, educación y salud; el incremento de la inversión extranjera y el aumento salarial real a partir de 2018.
Este segundo aniversario del triunfo de la 4T, se da en un contexto nacional e internacional complejo.
Al interior, el ataque mediático de las grandes televisoras -en especial la de Ricardo Salinas Pliego-, la alineación de la oposición política con la extrema derecha internacional, la presencia de la CIA en Chihuahua, y la solicitud de Estados Unidos de extraditar a diez funcionarios mexicanos.
Al exterior, están las acciones de la extrema derecha internacional que, con el apoyo de sectores afines de los Estados Unidos, están trabajando por recuperar el poder porque “buscan recuperar privilegios perdidos o frenar la Transformación, respaldada por mayorías populares”.
A todos estos retos dio respuesta la doctora Claudia Sheinbaum Pardo, no sin antes poner el acento en los contrastes entre los gobiernos neoliberales y la 4T. Enumeró los lujos y privilegios de que gozaban mandatarios y funcionarios de los gobiernos del PRI y el PAN: “Ya no hay pensiones millonarias, contratos leoninos, derroches ofensivos, ni un gobierno dedicado a administrar privilegios”.
Recordó la represión y los fraudes panistas: “No olvidemos que durante el sexenio de Fox, se vivió la cruel represión de los pobladores de San Salvador Atenco, o la brutal contención a los maestros de Oaxaca; por si fuera poco, Fox encabezó el desafuero en contra de Andrés Manuel López Obrador”.
Y su obra cumbre: el fraude electoral del 2006 que llevó a la presidencia al espurio de Felipe Calderón, que llenó el país de muerte, de sangre con la fallida guerra contra el narco, en la que la alianza con un Cártel de la droga fue demostrada con creces. Ese fue el narcogobierno”.
La ultraderecha: el gran peligro
En su mensaje final, la presidenta puso en evidencia la guerra mediática que la extrema derecha nacional, apoyada por las organizaciones internacionales de la misma tendencia política, ha intensificado en los últimos meses en contra de la Cuarta Transformación, con miras a debilitar y desprestigiar al gobierno. Recordó que, en el pasado, el recurso de la ultraderecha eran los golpes de Estado con el uso de las armas.
A quienes la escuchamos se nos vino a la mente el golpe y asesinato del presidente chileno Salvador Allende, y la sangrienta dictadura de Augusto Pinochet, golpe detrás del cual estuvo la CIA, la misma agencia estadounidense cuya presencia en territorio mexicano apoyó o sigue apoyando la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos.
Al contrario, hoy la estrategia ha cambiado: en lugar de cañones y bombas, se utilizan las redes sociales; así, vemos en los sitios de Internet campañas llenas de calumnias y desinformación, a través de medios digitales concentrados en pocas manos, y con capacidad para manipular a la sociedad a través de cuentas falsas que desorientan a los usuarios con análisis y comentarios falsos.
Pero esta estrategia no es un asunto exclusivo de la derecha pripanista y comentócrata; es una estrategia internacional que busca desplazar a los gobiernos que se han deslindado del neoliberalismo, que han presentado una postura firme en defensa de la soberanía nacional, frente a la embestida imperialista de la extrema derecha estadounidense y europea.
No es casualidad que los principales exponentes de esa ultraderecha en México -el PAN y Salinas Pliego- hayan traído a dos personajes de la derecha franquista de España: la presidenta de Madrid Isabel Díaz Ayuzo, que vino a canonizar a “San” Hernán Cortés, y a la diputada Cayetana Álvarez de Toledo y Peralta-Ramos, XV marquesa de Casa Fuerte -para que no digan que es plebeya-, quien calificó a nuestro país como “narcoestado” y publicó en redes sociales: “Soberanía o Morena. Soberanía o Sheinbaum”.
Frente a esta estrategia que constituye una amenaza real contra la nueva ruta que inició México a partir de 2018, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo fue contundente… “ni los corruptos de antes que quieren regresar al poder, ni quienes pretenden utilizar al movimiento de Transformación para proteger intereses personales, ni ningún agente extranjero que quiera imponer condiciones a nuestra nación, van a doblegar la dignidad del pueblo de México.”
Y concluyó con una exclamación que hace eco de lo que la mayoría de los mexicanos pensamos y expresamos: “¡La patria no se vende!, ¡La patria se ama y se defiende!”
Gilberto Bosques Saldívar (11)
PRESO EN ALEMANIA. El trabajo de rescate de más de 40 mil personas en la Segunda Guerra Mundial, tuvo un alto precio para don Gilberto Bosques Saldívar. Tuvo que mudar el consulado conforme los nazis se apoderaban del territorio francés. En 1942, México se vio obligado a entrar a la guerra del lado de las fuerzas aliadas. Esto provocó que la Gestapo capturara al Cónsul, a su familia y a todos los empleados del consulado, y los recluyera cerca de Bonn, Alemania, donde permanecieron cautivos un año, hasta que se realizó un intercambio de prisioneros. Bosques, su familia y empleados, fueron entregados a los aliados en Portugal.





