Estrepitoso crecimiento de la prostitución y tráfico de menores en la frontera norte

La prostitución y el tráfico infantil en la frontera norte de México hacía Estados Unidos de Norteamérica, se ha incrementado bastante, como resultado de la dinámica migratoria en la que están insertas las ciudades en el extremo norte del país como son: Tijuana, Chihuahua, Sonora y otras más, donde la prostitución infantil y la drogadicción, así como el alcoholismo, se ejerce tanto en la vía pública como a través de bandas organizadas del narcotráfico, que ofrecen los servicios vía telefónica.

En esta frontera es común encontrar a diario niñas y niños de los 13 y 16 años, tratando de imitar a las mujeres que por años se han dedicado al oficio más antiguo del mundo, ofreciendo sus servicios en el primer cuadro de las ciudades antes mencionadas en la frontera norte.

Por ejemplo, en Matamoros Tamaulipas, en la frontera oriental de México, entre las calles 10 y 11, cada noche es común ver a las menores cerca de los hoteles “Querétaro” y “San Francisco”, ubicados en esa zona, mientras que, en otras, mediante bandas organizadas, ofrecen sus servicios por teléfono.

La forma de operar de estas bandas es por medio de anuncios, donde ofrecen masajes corporales las 24 horas del día para clientes exigentes y distinguidos, por lo que con una sola llamada se puede hacer una cita, para conocer la forma en que operan estas bandas de prostitución de menores en la frontera.

Se seleccionaron 2 de los anuncios publicados en uno de los diarios de la localidad, en donde se ofrecen masajes corporales. En ambos casos el método de operación es similar; al hacer contacto telefónico se le hace saber al cliente el “menú” con el que cuentan, con la promesa de que “tenemos hasta de 16 años”.

Por teléfono se le hace saber a la persona el precio por el servicio, que es de mil pesos por hora, “incluido el masaje corporal” y en algunos casos, hasta con “aromaterapia”, eso es lo que dicen. Para hacer contacto con el cliente, primero se le pide que se hospede en un hotel, de preferencia el “Crown”, al que acudirá de inmediato una persona, quien le llevara 3 mujeres dependiendo de lo que pidió.

Estando en el lugar, el cliente primero tiene que pagar y luego se le deja seleccionar a la mujer, o si prefiere una menor de edad. El pago y solicitud de los servicios de menores se realiza sin ningún contratiempo, y a pesar de que ese tipo de organizaciones operan a la luz pública, no son investigadas por las autoridades, por lo que realizan sus actividades con tranquilidad.

Por su parte, psicólogos y psiquiatras entrevistados al respecto, señalaron que el hecho de que mayor número de menores se dedique a la prostitución, es resultado de la desintegración familiar y de la dinámica migratoria; estadísticas de Ministerios Públicos, especializadas en delitos sexuales y de la violencia intrafamiliar en esas ciudades de la frontera, demuestran que la corrupción de menores inicia muchos de los casos de desintegración familiar.

Por su parte, la organización defensa y promoción de los derechos humanos, la Comisión Iberoamericana de los Derechos Humanos Para el Desarrollo de las Américas (CIDHPDA),, destaca que los casos de prostitución en menores de edad tiene mucho que ver la familia, en particular los padres.

Existen organismos no gubernamentales que consideran que dicha situación, es un hecho que no se le puede dejar todo en manos de las autoridades, y que los padres de familia tienen mucho que ver con el hecho de que algunos menores de edad ingresen a este mundo, cuando son abandonamos por padres migrantes o simplemente no se les presta la atención de vida en sus familias.

Para la CIDHPDA, la prostitución infantil en la frontera es alarmante y preocupante; desde 1996 al 2006, en 30 años no se ha visto acciones de parar este índice delictivo, al contrario, ha ido en aumento. No se ve cómo se quiera o se pueda frenar, sin la intervención de las autoridades de los 3 niveles de gobierno.

Cónsul fronterizo afirmó que muchos padres de familia prefieren entregar a sus hijos a “coyotes”, que arriesgarlos a cruzar el desierto. En solo 6 meses, mil 500 menores de edad mexicanos han sido aprendidos por la patrulla fronteriza en los límites entre Arizona y sonora, al no viajar acompañados de sus padres o familiares, sino por traficantes de personas comunes conocidos como “coyotes”.

La edad de los menores oscila entre 14 y 17 años, dijo Hugo Jiménez Hernández, representante de CIME en nogales, con más de 5 mil repatriaciones desde el mes de enero. El Cónsul de Nogales ocupa el segundo lugar a nivel nacional en toda la frontera entre Estados Unidos y México, en cuanto el número de casos de repatriación de menores de edad.

Este consulado ha manejado 2 mil de los 3 mil 500 casos que se presentaron solamente en el estado de Arizona. Autoridades de servicio de migración de ICE han reportado un considerable incremento en el número de casos de ciudadanos o residentes legales, que intentan cruzar a menores de edad, haciéndolos pasar por sus propios hijos.

En algunas ocasiones utilizan documentos falsos como actas de nacimiento: “estas personas se comprometen a cruzar a los menores de edad y entregarlos a sus padres en ciudades como Tucson y Phonex”. El representante mexicano en el consulado de Arizona expuso que este incremento puede ser el resultado de la extrema vigilancia que existe hoy día en las fronteras.

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Karen Rojas
Karen Rojas

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