– CANACAR busca reubicar a los afectados.
Redacción / Información Nacional
Las restricciones migratorias y laborales impuestas por Estados Unidos han generado consecuencias directas en la logística comercial de Norteamérica. Debido a las nuevas exigencias de dominio del idioma implementadas por la Casa Blanca, 20 mil operadores mexicanos de camiones de carga perdieron sus permisos para trabajar en territorio estadunidense, situación que obliga a la industria nacional a buscar mecanismos para reintegrarlos a la economía local.
La disposición gubernamental, que entró en vigor en abril de 2025, exige a los conductores transfronterizos un nivel avanzado de inglés para mantener sus documentos vigentes. Al presentar el informe de sus primeros 100 días de gestión, Augusto Ramos Melo, presidente de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (CANACAR), explicó que esta limitante provocó de manera inmediata un incremento en las tarifas de los fletes dentro de Estados Unidos por la falta de personal calificado.

Las cifras del gremio reflejan una disminución considerable en la fuerza laboral transfronteriza. Citando datos de la American Trucking Association (ATA), Ramos Melo detalló que entre abril de 2025 y abril de 2026 se anularon 30 mil permisos de trabajo en total: 20 mil correspondientes a choferes de México y 10 mil a operadores de otras nacionalidades. Esta reducción representa una baja sustancial frente al universo de 194 mil visados que estaban disponibles para la actividad comercial.
Ante el retorno masivo de los conductores a territorio nacional, la CANACAR enfrenta ahora el reto de reabsorberlos en el mercado interno. Sin embargo, el organismo empresarial carece aún de estadísticas precisas sobre la situación laboral actual de este grupo de trabajadores.
«Sabemos que regresaron todos ellos a México, están en el lado mexicano. Ha sido difícil el rastreo de todos ellos para también saber si están trabajando ya en México, en esta misma profesión o no; es parte del muestreo que vamos a estar sacando», reconoció el dirigente transportista.

A la par de este reacomodo en sus plantillas, las empresas de transporte operan bajo presiones financieras derivadas de los precios de los energéticos. Durante el transcurso de 2025, las 250 mil compañías que conforman el Servicio Público Federal pagaron un estimado de 22 mil 15 millones de pesos en sobrecostos únicamente por el consumo de diésel.
Aunque a nivel global el encarecimiento de los combustibles alcanzó un 20%, el líder de la CANACAR precisó que la proporción en el país se mantuvo en niveles inferiores gracias a los apoyos gubernamentales, los cuales permitieron fijar el precio del diésel en 27 pesos por litro. Ahora, el enfoque de la industria se divide entre la localización del talento repatriado para cubrir las rutas nacionales y la planeación financiera para amortiguar los gastos operativos diarios.






