EU culpa a lechuga mexicana por brote de «diarrea explosiva»

– Autoridades de salud investigan a un proveedor que abastecía a Taco Bell en cinco estados.

José Gallardo / Información Internacional

Las autoridades sanitarias de Estados Unidos identificaron a un proveedor mexicano de lechuga iceberg rallada como el origen de un brote de ciclosporiasis. La infección, generada por el parásito Cyclospora, enfermó a miles de consumidores que ingirieron este vegetal en sucursales de Taco Bell.

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) confirmaron mil 644 casos vinculados directamente con la cadena alimenticia. Ante los reportes, Taco Bell retiró de manera voluntaria el producto de sus locales en Indiana, Kentucky, Michigan, Ohio y Virginia Occidental. Además, la empresa excluyó de manera definitiva a dicho proveedor de su red nacional de suministro.

Michigan registra la mayor cantidad de contagios del país, con más de 4 mil 300 pacientes y 102 hospitalizaciones, aunque las agencias federales aún determinan la proporción exacta relacionada con esta línea de distribución en particular. La enfermedad intestinal se caracteriza por diarrea acuosa prolongada, pérdida de apetito y reducción de peso. Los signos clínicos tardan aproximadamente una semana en manifestarse y pueden persistir durante meses sin el tratamiento médico adecuado.

El escenario sanitario también generó repercusiones económicas en la industria. Las acciones de la cadena Sweetgreen cayeron cerca de 25 por ciento en la bolsa, a pesar de que la directiva aclaró que sus investigaciones internas descartan la presencia del patógeno en sus cocinas. Por su parte, la vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, indicó que la administración de Donald Trump da seguimiento puntual al avance de los contagios y proveerá los recursos necesarios a las dependencias.

Actualmente, la FDA mantiene inspecciones estrictas en la frontera e intenta corroborar si la mercancía contaminada llegó a otros establecimientos comerciales. Aunque informes periodísticos señalan a la firma Taylor Farms como posible punto de origen, el rastreo oficial avanza con lentitud debido al desfase de hasta catorce días entre el consumo del alimento y la aparición de los síntomas, lo que dificulta las encuestas de salud. Hasta el momento, las instituciones médicas no reportan víctimas mortales a causa del parásito.

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