El pacto «123» permitiría enriquecer uranio a los sauditas y requiere ratificación del Congreso.
José Gallardo / Información Internacional
Los gobiernos de Estados Unidos y Arabia Saudita formalizaron este miércoles el «Acuerdo 123», un pacto que habilita al país de Medio Oriente para desarrollar un programa de energía nuclear civil. Este documento abre la posibilidad al enriquecimiento de uranio por parte de Riad, una característica técnica que lo diferencia de otros tratados estadounidenses en la región.
El texto fue oficializado por el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, y su homólogo saudita, Abdulaziz bin Salman. Mediante un comunicado, Wright defendió la iniciativa al sostener que el proyecto persigue fines pacíficos y cumple con estrictos estándares de seguridad y no proliferación. Como beneficio económico directo, la firma garantiza a las compañías tecnológicas estadounidenses un acceso preferente al nuevo sector energético saudita.

Sin embargo, los detalles filtrados previamente por The New York Times señalan que el permiso para procesar uranio supera las concesiones otorgadas a otros aliados, como los Emiratos Árabes Unidos. Este punto específico generó oposición entre legisladores demócratas, quienes solicitaron rechazar el pacto. A pesar de estas posturas, el control republicano en ambas cámaras del Congreso anticipa que la ratificación avanzará favorablemente.
El acuerdo representa un avance en la agenda exterior del presidente Donald Trump, quien desde su regreso al poder ha buscado estrechar los lazos diplomáticos y de seguridad con el príncipe heredero Mohamed bin Salman, priorizando la alianza estratégica sobre los señalamientos previos de inteligencia vinculados al caso Khashoggi.

La materialización de este programa civil ocurre en un escenario de alta fricción geopolítica. La administración estadounidense busca respaldar a su principal aliado árabe como contrapeso directo frente a Irán, en un periodo donde Arabia Saudita debe lidiar con ataques iraníes recientes y un bloqueo marítimo sostenido en el mar Rojo por parte de los rebeldes hutíes de Yemen.





