Ataques rusos agravan crisis humanitaria en Ucrania

-Bombardeos dejan muertos, heridos y daños civiles; Kiev insiste en reforzar su defensa aérea

Redacción / KIEV, Ucrania.

Una nueva ofensiva con misiles balísticos y drones lanzada por Rusia contra Kiev y otras ciudades de Ucrania dejó al menos 10 personas fallecidas y más de 30 heridas, entre ellas cuatro menores de edad, mientras el gobierno ucraniano volvió a exigir a sus aliados el envío urgente de sistemas de defensa antiaérea para contener el incremento de los ataques contra infraestructura y población civil.

De acuerdo con las autoridades ucranianas, siete de las víctimas murieron en el distrito de Darnitsia, en Kiev. Cinco de ellas fueron alcanzadas por un misil cuando corrían hacia un refugio antiaéreo tras activarse la alerta por bombardeo. Minutos después, un segundo proyectil impactó en el mismo sitio cuando otros civiles intentaban auxiliarlas, provocando la muerte de dos personas más.

En el distrito de Solomianski, otros dos civiles perdieron la vida luego de que un edificio residencial de cinco pisos resultara parcialmente destruido e incendiado. Los servicios de emergencia informaron además de daños en otros sectores de la capital, mientras que la embajada de Lituania sufrió afectaciones materiales por la onda expansiva.

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, señaló que Rusia lanzó 35 misiles, de los cuales 27 eran balísticos Iskander-M y S-400, además de misiles Zircon, Onyx, Kh-31 y Kh-59/69. A ello se sumó el despliegue de 185 drones de ataque, entre ellos modelos Shahed, Gerbera e Italmas, además de drones merodeadores Banderol y réplicas Parody. La Fuerza Aérea informó que logró neutralizar 154 aeronaves no tripuladas, pero únicamente pudo interceptar uno de los 27 misiles balísticos, debido a la escasez de sistemas Patriot y misiles interceptores.

«Es precisamente esta escasez de misiles interceptores contra proyectiles balísticos la que no hace más que alentar a Rusia a seguir lanzando este tipo de ataques», declaró Zelenski, quien insistió en que la defensa aérea ucraniana depende del respaldo de sus aliados.

El ministro de Relaciones Exteriores, Andrii Sibiga, reiteró que Ucrania necesita con urgencia más sistemas antiaéreos y antimisiles, así como municiones para interceptar proyectiles balísticos. «La rapidez en la toma de decisiones y en las entregas es crucial», escribió en la red social X.

En paralelo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que continúa analizando la posibilidad de permitir que Ucrania produzca misiles Patriot, aunque aclaró que su administración aún no ha autorizado esa medida. El mandatario estadounidense señaló que el tema sigue en discusión y advirtió que se trata de armamento cuya fabricación requiere un análisis cuidadoso.

Mientras tanto, la guerra abrió otro frente sobre infraestructura civil. Durante junio y julio, Rusia intensificó los ataques contra gasolineras ucranianas, una estrategia que, según autoridades de ese país, busca afectar el suministro de combustible, alterar la movilidad y generar incertidumbre entre la población.

Funcionarios ucranianos sostienen que más de 200 estaciones de servicio fueron atacadas en los últimos dos meses, mientras que una investigación de CNN logró verificar al menos 30 bombardeos contra este tipo de instalaciones. Los ataques se concentran principalmente en regiones cercanas al frente de combate, aunque también han alcanzado zonas alejadas, incluida el área metropolitana de Kiev.

La alcaldesa interina de Zaporiyia, Regina Kharchenko, informó que esa ciudad registró 54 ataques contra gasolineras en apenas 24 días, con saldo de cuatro personas fallecidas y 29 heridas. La funcionaria calificó estas acciones como «terrorismo deliberado dirigido contra infraestructura civil».

Las estaciones de servicio adquirieron un papel estratégico desde el inicio de la invasión, al funcionar como puntos de abastecimiento, descanso y refugio para civiles evacuados, transportistas y personal militar. Muchas operan con generadores eléctricos que permiten ofrecer combustible, alimentos y servicios básicos incluso durante apagones provocados por los bombardeos.

Pese a la ofensiva, habitantes de distintas ciudades aseguraron que continúan con sus actividades cotidianas. «Nadie sabe dónde será el próximo ataque, pero yo sigo trabajando», declaró un repartidor identificado como Vladyslav, mientras otro ciudadano afirmó que no dejará de acudir a las gasolineras por temor a nuevos bombardeos.

La crisis también ha generado repercusiones fuera del campo de batalla. En las últimas semanas, Rusia incrementó el uso de misiles balísticos, mientras Ucrania mantiene ataques con drones de largo alcance contra refinerías e instalaciones energéticas rusas. Según Naciones Unidas, junio fue el mes más mortífero para la población civil ucraniana desde 2022, reflejo de una guerra que continúa ampliando sus efectos sobre la infraestructura, la economía y la vida cotidiana de millones de personas.

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Juan Rubio
Juan Rubio

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