Empresa de EU crea robots militares; Trump es asesor

José Gallardo / Información Internacional

La empresa Foundation Future Industries, con sede en San Francisco, trabaja en el desarrollo de robots humanoides diseñados para operar en fábricas, construir ciudades y, de manera destacada, participar en misiones militares. Este último enfoque ha puesto a la compañía en el centro del debate público, pues ya cuenta con contratos millonarios de defensa en Estados Unidos y el respaldo de Eric Trump como inversor y asesor del proyecto.

El modelo principal de la compañía lleva el nombre de Phantom. Se trata de un robot negro de 1.80 metros de altura, capaz de cargar hasta 40 kilos. El equipo utiliza inteligencia artificial y un sistema de cámaras de 360 grados para reconocer su entorno, lo que le permite funcionar por su cuenta o bajo el control remoto de una persona. La empresa ya prepara una segunda versión más potente que se presentará a finales de año.

Sankaet Pathak, cofundador de Foundation, defiende el uso de estos robots en las fuerzas armadas. Asegura que Estados Unidos necesita estas herramientas para no quedarse atrás frente a naciones como Rusia o China, que ya investigan tecnologías parecidas. Pathak argumenta que los humanoides armados podrían ser mucho más precisos que el armamento militar actual y considera que el rechazo hacia ellos es infundado.

Hasta el momento, se calcula que la empresa tiene acuerdos por 24 millones de dólares para poner a prueba sus robots en distintas ramas del ejército estadounidense. También se encuentran en pláticas con el Departamento de Seguridad Nacional para usar los equipos en la vigilancia de la frontera con México. Sobre la participación de Eric Trump, tanto la compañía como sus representantes afirman que su papel no incluye decisiones diarias y niegan que su relación con la Casa Blanca les dé algún trato preferencial.

Pese al entusiasmo de la empresa, la idea de utilizar soldados robóticos enfrenta un fuerte rechazo internacional. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha solicitado que se prohíban este tipo de tecnologías en la guerra. Por su parte, la organización Human Rights Watch advierte que los sistemas de inteligencia artificial no son perfectos y podrían equivocarse al elegir sus blancos, además de que las máquinas no pueden rendir cuentas ante la ley por sus errores. Finalmente, voces como la de Joe Costa, exfuncionario del Pentágono, señalan que enviar robots al campo de batalla le quita el peso moral y político a las decisiones de guerra.

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