La Jornada Nacional de Reforestación: El despliegue histórico por la Madre Tierra

El deterioro ecológico que padecemos como humanidad, no es un problema superficial y pasajero, representa una profunda crisis civilizatoria provocada por un modelo mercantil que despoja a la naturaleza de su condición sagrada. La modernidad dominante quebrantó la relación entre humanidad y naturaleza, divorciando la ciencia del saber comunitario e imponiendo la mercantilización de la biosfera.

Las cifras globales confirman el colapso: en 1961 requeríamos el 63% de la Tierra para solventar nuestro consumo; en 1975 alcanzamos el 97%; en 1980 sobrepasamos el 100%; en 2005 escalamos al 145% y en 2011 rozamos el 170%, proyectando la insostenible necesidad de tres planetas para el año 2030, lo cual es impensable. 

Esta lógica predatoria precipita la desaparición anual de hasta 100 mil especies, mantiene al 22% de la flora mundial en peligro de extinción, y ha transformado el calentamiento global en una fase crítica de ebullición global.

Ante este escenario, la reforestación masiva no es una simple medida ornamental, sino el mecanismo biótico indispensable para capturar carbono, regular la temperatura del planeta, restaurar los ciclos del agua y frenar el avance de sequías severas. Como sostiene el sociólogo Boaventura de Sousa Santos, con quien coincido plenamente, todo gobierno que se asuma progresista o de izquierda, tiene la imperiosa obligación ética y política de situar en el centro de su agenda la mitigación de esta crisis civilizatoria, en la que se debate la supervivencia misma de la especie humana.

Frente a esta encrucijada, me genera esperanza las iniciativas y logros que hemos tenido como país. México encabeza una transformación ambiental sin precedentes en la historia de la administración pública. Durante el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, el programa “Sembrando Vida” restauró más de 1 millón de hectáreas con la siembra de más de mil 100 millones de árboles, dignificando a las comunidades rurales.

Dando continuidad a esta política, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo trazó la meta sexenal de sembrar y conservar mil 500 millones de plantas hacia el año 2030. En la “Conferencia del Pueblo” del miércoles 5 de agosto, la mandataria anunció la “Gran Jornada Nacional de Reforestación”, que se realizó el domingo 9 de agosto, con un despliegue sin comparación en el país. 

La jornada movilizó a más de 235 mil personas en las 32 entidades federativas, para sembrar 6.6 millones de árboles en 32 mil 182 hectáreas de 621 municipios y mil 632 núcleos agrarios, incorporando tecnología de punta como drones, para la dispersión masiva de semillas en zonas de difícil acceso.

En el ámbito local, en el estado de Puebla, el gobernador Alejandro Armenta Mier ha fortalecido de manera decisiva este impulso nacional, a través del programa estatal de reforestación y soberanía ambiental, impulsando la siembra y cuidado de más de 15 millones de árboles en las diversas regiones del estado, priorizando la recuperación de cuencas hidrológicas y zonas forestales degradadas.

Superar la crisis civilizatoria exige romper con el paradigma mercantil e integrarnos conscientemente como parte del entramado vivo del planeta. La Madre Tierra no nos pertenece, nosotros pertenecemos a ella, y garantizar su regeneración mediante el esfuerzo colectivo de la reforestación, es defender nuestro propio derecho a la existencia. 

Esta visión requiere consagrar la perspectiva de los “derechos más que humanos”, superando el antropocentrismo para reconocer que el trabajo comunitario del 9 de agosto, señala el camino para hacer las paces con la Madre Tierra. Ojalá que cada vez se sumen más y más personas y colectivos de manera espontánea y comprometida. Reconciliarnos con la Madre Tierra, es un paso ético que debe ser ininterrumpido.

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Karen Rojas
Karen Rojas

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