– El ingreso ilegal de bovinos mantiene latente el riesgo de propagar el gusano barrenador.
José Gallardo / Información Internacional
A pocos días de que Estados Unidos reabriera su frontera a las exportaciones de bovinos mexicanos el pasado 24 de agosto de 2026, productores y autoridades advierten que el cruce indocumentado de ganado desde Centroamérica representa un riesgo sanitario constante. Esta práctica expone al sector a una nueva propagación del gusano barrenador y a un posible bloqueo comercial que, en su último episodio, impidió la venta de 1.4 millones de cabezas valuadas en 3,000 millones de dólares.
El traslado de reses por la frontera sur, documentado desde hace más de cuarenta años, involucra un volumen estimado de 800,000 animales anuales. De acuerdo con informes del Centro InSight Crime y análisis del Senado de la República, las principales rutas operan a través de puntos estratégicos en Chiapas y Tabasco. Miguel Jerónimo Cerino, representante de la Cámara Nacional de Comercio en Tabasco, señala que actualmente logran ingresar hasta 1,000 reses diarias mediante el uso de balsas.

Para internar a los animales y evadir los controles zoosanitarios, los intermediarios recurren a la compra irregular y robo de aretes del Sistema de Identificación Individual del Ganado (Siniiga). Estos dispositivos, cuyo precio oficial ronda los 50 pesos, se cotizan hasta en 700 pesos en el mercado negro. Con ellos, logran «blanquear» el ganado extranjero, simulando que nació en unidades productivas mexicanas para facilitar su traslado mediante remolques hacia el centro del país.
El problema trasciende la simple competencia desleal para los ganaderos locales. Victoria Dittmar, gerente de proyecto en InSight Crime, señala que el crimen organizado interviene activamente en esta dinámica. Los grupos delictivos aprovechan el traslado de ganado para lavar dinero, cobrar peajes en los caminos y despejar terrenos que posteriormente destinan a bodegas ilícitas o pistas clandestinas.

La alerta sanitaria tiene un origen claro. La Comisión México-Estados Unidos para la prevención de enfermedades exóticas documentó que el primer caso de gusano barrenador reportado en territorio nacional en noviembre de 2024, en Catazajá, Chiapas, provino de un lote de 100 bovinos introducidos ilícitamente desde Centroamérica. El tema ya escaló a nivel internacional; en mayo de 2026, el Senado de Texas analizó el riesgo que estas redes logísticas representan para la bioseguridad de Estados Unidos.
Aunque el gobierno federal y organismos como el Senasica han anunciado estrategias para recuperar la administración exclusiva de los aretes de identificación y cerrar el mercado negro, los incentivos financieros prevalecen. El ganado centroamericano resulta más barato para las procesadoras de carne y rastros locales que abastecen el consumo interno. Mientras la diferencia de precios justifique la evasión de los puntos de inspección, el estatus sanitario de la ganadería mexicana y su principal ventana de exportación continuarán en riesgo.





