-La tecnología interpreta movimientos del rostro para controlar dispositivos sin hablar
Redacción / Internacional.
Apple realizó la segunda compra más grande de su historia al adquirir la startup israelí Q.ai por 2 mil millones de dólares, una empresa que desarrolla una tecnología de inteligencia artificial capaz de entender lo que una persona intenta decir sin necesidad de escuchar su voz.
Aunque el concepto ha sido denominado “habla silenciosa”, en realidad no significa que la inteligencia artificial lea pensamientos. Lo que hace es analizar los pequeños movimientos que realizan los labios, la mandíbula y las mejillas cuando una persona forma palabras, incluso si nunca llega a emitir un sonido.
¿Qué es el habla silenciosa?
Cuando alguien mueve los labios para hablar en voz muy baja o incluso únicamente articula una palabra sin hacer ruido, los músculos del rostro realizan contracciones casi imperceptibles. Q.ai desarrolló un sistema que detecta esos movimientos mediante sensores instalados en auriculares o gafas inteligentes.
Después, una inteligencia artificial interpreta ese patrón muscular y lo convierte en una orden para el dispositivo, de manera similar a como hoy Siri entiende una instrucción hablada.
En otras palabras, el sistema no escucha la voz: observa cómo se mueve el rostro al intentar hablar.
¿Para qué serviría?
Apple busca incorporar esta tecnología en futuros productos para que los usuarios puedan interactuar con sus dispositivos de forma más discreta y privada.
Algunos ejemplos serían:
Responder un mensaje sin hablar en voz alta.
Pedir indicaciones a Siri dentro del transporte público.
Controlar la música o contestar una llamada en un lugar con mucho ruido.
Dar instrucciones a unas gafas inteligentes sin que las personas alrededor las escuchen.
La intención es ofrecer una alternativa al teclado y al reconocimiento de voz tradicional.
La segunda mayor inversión de Apple
La operación, valuada en 2 mil millones de dólares, solo es superada por la compra de Beats en 2014. Para Apple, la adquisición representa una apuesta por una nueva forma de comunicación entre las personas y la tecnología.
El fundador de Q.ai, Aviad Maizels, ya había trabajado anteriormente con Apple tras vender PrimeSense, empresa cuya tecnología terminó convirtiéndose en Face ID, el sistema de reconocimiento facial de los iPhone.
No lee la mente
Uno de los aspectos más importantes es aclarar qué no hace esta tecnología. Q.ai no puede leer pensamientos ni interpretar ideas directamente del cerebro. Su funcionamiento depende únicamente de los movimientos físicos del rostro cuando una persona intenta pronunciar una palabra.
La diferencia con un asistente de voz es que, en lugar de utilizar un micrófono para escuchar lo que dices, utiliza sensores para interpretar cómo se mueven tus labios y mandíbula al hablar, permitiendo que el dispositivo comprenda una instrucción sin necesidad de que salga un sonido audible.





