-Una columna reconstruye su camino religioso, militar y policial antes de llegar al gabinete federal.
Redacción / Nacional.
Mucho antes de convertirse en el principal rostro de la estrategia de seguridad del Gobierno de México, Omar García Harfuch pasó por un proceso de formación que combinó disciplina militar, orientación religiosa y capacitación especializada en Israel, un elemento poco conocido de su trayectoria profesional que hoy vuelve a cobrar relevancia.
Así lo relata el periodista José Ureña en una columna publicada por Quadratín, donde reconstruye los años de juventud del actual secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, desde la intervención de la Iglesia católica para reencauzar su conducta hasta su preparación policial dentro y fuera del país.
La influencia de su madre y la Iglesia
De acuerdo con la publicación, hacia finales de la década de los noventa el joven García Harfuch enfrentaba problemas de disciplina y dificultades para seguir las reglas impuestas por su madre, la actriz María Sorté Harfuch.
Preocupada por su futuro, recurrió al entonces arzobispo primado de México, Norberto Rivera Carrera, quien, junto con el sacerdote Hugo Valdemar, intervino para orientar al joven hacia una educación de carácter militar.
Según el relato, Valdemar le planteó la posibilidad de seguir los pasos de su abuelo, el general Marcelino García Barragán, y de su padre, Javier García Paniagua, ambos con una amplia trayectoria dentro de las Fuerzas Armadas y la vida política del país.
Aquella decisión derivó en su ingreso a una institución con reglas estrictas, donde también fortaleció su práctica de la fe católica.
Un entrenamiento que continuó en Israel
La columna destaca que la preparación de García Harfuch no terminó en México.
Tras iniciar su capacitación policial en el país, continuó su entrenamiento en Israel, nación reconocida internacionalmente por sus programas de inteligencia, investigación criminal y formación de cuerpos de seguridad.
Aunque el texto no precisa la institución ni las fechas de ese entrenamiento, sostiene que esa experiencia complementó su desarrollo profesional antes de incorporarse plenamente a la entonces Policía Federal, donde comenzó a construir la carrera que lo llevaría a ocupar cargos de alto nivel.
El ascenso en la seguridad pública
José Ureña señala que el desempeño operativo de García Harfuch llamó la atención de Julio Scherer Ibarra, quien recomendó su incorporación al gobierno de la Ciudad de México como secretario de Seguridad Ciudadana.
Ya bajo la administración de Claudia Sheinbaum, el funcionario recibió mayores atribuciones mediante cambios legales que ampliaron las facultades de investigación de la corporación capitalina, consolidando su perfil como uno de los principales responsables de la política de seguridad.
El autor sostiene además que ese crecimiento institucional y su posicionamiento público lo mantienen como una de las figuras con mayor proyección dentro del actual gabinete federal.
Ayotzinapa en el contexto de la columna
El texto también menciona los intentos de relacionar a García Harfuch con la investigación del caso Ayotzinapa y con la denominada “verdad histórica”.
Esa referencia forma parte de la interpretación del columnista, quien sostiene que dichos señalamientos han buscado involucrarlo indirectamente en un proceso judicial que actualmente enfrenta el exprocurador Jesús Murillo Karam.
Una trayectoria construida en distintos frentes
La columna de José Ureña presenta a Omar García Harfuch como el resultado de una formación influida por cuatro factores: la decisión de su madre de buscar apoyo religioso, la orientación de la Iglesia católica, la tradición militar heredada de su familia y una preparación policial que incluyó entrenamiento especializado en Israel, experiencia que, según el autor, contribuyó a moldear al funcionario que hoy encabeza la seguridad pública federal.





