– La ONU advierte que el calentamiento continuará si no se abandonan los combustibles fósiles.
José Gallardo / Información Internacional
El mes de agosto registró la temperatura promedio más alta de la historia en el planeta, alcanzando los 16.96 ºC e igualando la cifra récord obtenida en julio de 2023. Tras la difusión de estos datos presentados por el Servicio Copernicus de Cambio Climático, la Organización de las Naciones Unidas emitió un mensaje en el que señaló que las temperaturas globales seguirán aumentando mientras la humanidad no deje de utilizar combustibles fósiles.
El reporte del organismo europeo indica que las elevadas temperaturas no tienen antecedentes en la historia reciente. De acuerdo con Samantha Burgess, integrante del Centro Europeo para Previsiones Meteorológicas a Mediano Plazo, es probable que la humanidad no haya experimentado un calor de esta magnitud desde hace al menos 100 mil años, una conclusión respaldada por la revisión histórica de anillos en árboles, esqueletos de coral y núcleos de hielo.

Los científicos explicaron que las actividades humanas, principalmente la quema de carbón, petróleo y gas, han elevado la temperatura media global en cerca de 1.4 ºC desde la era preindustrial. A pesar de las advertencias, las emisiones de gases de efecto invernadero registraron niveles máximos durante el año 2025. Al respecto, Simon Stiell, responsable de clima en la ONU, afirmó que estos registros muestran las consecuencias de la dependencia continua a dichos energéticos.
De forma paralela, la superficie de los océanos también alcanzó valores máximos de temperatura. Las masas de agua han absorbido más del 90 por ciento del exceso de calor generado por los gases contaminantes, lo que genera afectaciones en los ecosistemas marinos, los arrecifes y las poblaciones costeras. Esta situación se combina con la presencia del fenómeno El Niño en el Pacífico tropical, el cual se prevé que alcance su mayor intensidad hacia el mes de diciembre. Debido a esto, los especialistas estiman que se continúen rompiendo récords térmicos en los próximos meses y que los años 2026 y 2027 figuren entre los más cálidos jamás observados.

Durante el periodo comprendido entre junio y agosto, cerca de 300 millones de personas en todo el mundo vivieron el verano más cálido de sus registros locales, y un total de 52 países de todos los continentes superaron sus marcas previas de temperatura.
En Europa occidental, las intensas olas de calor obligaron al cierre de escuelas, provocaron el secado de ríos y favorecieron la propagación de incendios en zonas forestales, dejando un saldo de al menos 35 mil muertes asociadas al calor en ocho países de la región. Científicos de la red World Weather Attribution concluyeron que esta ola de calor experimentada en el verano habría sido prácticamente imposible sin la influencia directa del cambio climático.





