– La agencia liberó 71 reportes que advertían sobre posibles ataques de Osama bin Laden.
José Gallardo / Información Internacional
A 25 años de los atentados del 11 de septiembre, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) liberó 71 informes confidenciales entregados a la Casa Blanca entre 1998 y 2001. Estos documentos evidencian que el gobierno de Estados Unidos recibió diversas alertas previas sobre las intenciones de Al Qaeda de operar dentro del país.
La publicación incluye los Informes Diarios del Presidente, textos de inteligencia que en su momento leyeron Bill Clinton y George W. Bush. El director de la agencia, John Ratcliffe, indicó que la medida forma parte de un esfuerzo de transparencia gubernamental y representa la mayor entrega de documentos de este tipo hasta la fecha.

Aunque los archivos presentan secciones censuradas para proteger la identidad de los informantes, ofrecen un panorama directo del trabajo de los analistas en esa época. Los textos muestran que la información recolectada era dispersa e incompleta, pero suficiente para señalar riesgos específicos. Como muestra, un memorando del 10 de septiembre de 1998 ya advertía que la opción preferida de Bin Laden era atacar Washington, indicando explícitamente la posibilidad de estrellar un avión con explosivos contra una ciudad estadounidense.
Los avisos fueron subiendo de tono con el paso del tiempo. Un reporte del 6 de agosto de 2001, dirigido directamente al presidente Bush, subrayó que el líder de Al Qaeda estaba resuelto a ejecutar operaciones en el país, detallando que el FBI había detectado vigilancia en edificios federales de Nueva York. Semanas después, un documento del 28 de agosto describió la estructura operativa del grupo como flexible y experta, capaz de funcionar y representar un riesgo incluso en entornos de alta seguridad.

Pese a la existencia de estas alertas constantes, los expedientes desclasificados demuestran las dificultades prácticas que tuvieron los analistas para armar un cuadro preciso frente a datos limitados y posibles tácticas de engaño por parte de los atacantes. La entrega de estos documentos concluye con un reconocimiento institucional a los elementos de inteligencia que dedicaron sus carreras posteriores a desmantelar estas redes, subrayando el objetivo de prevenir futuros actos similares





