A un mes de la explosión en Iztapalapa, el dolor aún está presente en la población

**“Esta cicatriz no la escogí, pero me recuerda que sigo vivo. Y eso ya es mucho” refirió un sobreviviente**

Karen Rojas / Ciudad de México.

El pasado 10 de septiembre, México vivió uno de los eventos más catastróficos que marcarían su historia para siempre, luego de que una pipa que transportaba gas LP se volcara y explotara en el puente de la Concordia, en los límites de la alcaldía de Iztapalapa, donde los gritos de dolor y el olor a carne quemada llenaron el lugar.

Hoy, un mes después, Juan Luis Cervantes, sobreviviente del trágico accidente, recordó el horror y la tensión que le tocó vivir aquel día. “Todo se tornó color naranja, las nubes eran blancas, densas, como si el aire se hubiera convertido en fuego. Yo siempre le decía a mi esposa que ese puente me daba miedo” relató.

Juan Luis, de oficio barbero, jamás contempló la posibilidad de hacerse tatuajes; hoy vive con las marcas que el fuego de aquel fatal incidente dejó en sus brazos. Sin embargo, no se deja vencer por el sentimiento. “Esta cicatriz no la escogí, pero me recuerda que sigo vivo. Y eso ya es mucho” refirió.

Relató cómo mientras conducía a su trabajo con regularidad, notó el cambio de color en el ambiente, lo que le permitió activar su instinto. Dejando atrás su automóvil, comenzó a correr al sentir el aumento de la temperatura. “Mientras corría se me quemaban los brazos. Sentía cómo la piel se abría, se formaban llagas y sangraban. Pero no me detuve. Lo único que pensaba era en sobrevivir” expresó.

Fue de los primeros en llegar al Hospital Balbuena, lo que lo convirtió en testigo de cómo la sala de emergencia se llenaba de gente, que al igual que él fueron víctimas de la explosión. “Gente llorando, gritando, fue una escena que no se olvida”, explicó. Tras dos semanas hospitalizado fue dado de alta, pero el dolor en sus brazos aún no se ha ido por completo.

“A veces cierro los ojos y siento otra vez el calor, el ruido, la desesperación. Pero también pienso que sobreviví por algo: mis hijos están por nacer y quiero que vean que su papá no se rindió” expresó conmovido. Si bien esta agradecido por haber sobrevivido a un accidente de tal magnitud, pide que el gobierno y los mexicanos no nos olvidemos de quienes, como él, perdieron todo ese día.

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Karen Rojas
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