– Sequías y lluvias intensas dañarán cultivos de temporal y encarecerán la comida en México.
José Gallardo / Información Nacional
El fenómeno meteorológico de ‘El Niño’ representa un riesgo directo para la alimentación en México. Especialistas del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM señalaron que las variaciones en el clima, como la falta de agua o las precipitaciones excesivas, causarán mermas importantes en la agricultura.
En México, el 75 por ciento de los productores del campo dependen de las lluvias naturales. La investigadora Carolina Ureta explicó que perder las siembras dejará a las familias campesinas sin su principal sustento y sin recursos para cubrir sus necesidades. Al disminuir la cantidad de productos disponibles, los precios de la comida subirán, perjudicando la economía de más personas en el país.

Los daños ya son visibles. Agricultores de Oaxaca, Guerrero, Michoacán y Guanajuato reportan pérdidas en sus siembras de maíz y sorgo debido a la falta prolongada de agua. En contraste, en otras regiones la lluvia llegó tarde y con tanta fuerza que el suelo erosionado no logra absorberla. Ante este panorama, los especialistas pidieron poner atención especial en Oaxaca para proteger la diversidad genética del maíz, una herramienta fundamental para adaptar la agricultura a futuros cambios del clima.
La situación no se limita a las zonas agrícolas. La investigadora Elda Luyando precisó que las comunidades con mayor marginación, tanto rurales como urbanas, serán las más perjudicadas. En las grandes ciudades, el aumento del calor afectará la salud, el descanso y la calidad de vida de los habitantes.

Para hacer frente a estas alteraciones, los investigadores de la UNAM recomendaron a las autoridades implementar sistemas de aviso oportuno y llevar información del clima a los campesinos para reducir los daños en las parcelas. En las zonas urbanas, subrayaron que es urgente garantizar el suministro de agua y energía eléctrica para que la población pueda mitigar el calor.
Las medidas preventivas son clave, ya que los expertos pronostican que a finales de este año aumentarán las lluvias y la formación de ciclones, mientras que el 2027 traerá consigo un periodo de altas temperaturas y sequías prolongadas





