**El congreso internacional destacó cómo las enfermedades de animales impactan la salud humana y el equilibrio ambiental**
Michelle López / Puebla, Pue.
La estrecha relación entre las enfermedades animales, la salud humana y el medio ambiente, fue el eje central del Primer Congreso Internacional de Microbiología Veterinaria, inaugurado el jueves 13 de noviembre en Ciudad Universitaria.

Durante la apertura, la rectora de la BUAP, María Lilia Cedillo Ramírez, subrayó que comprender el universo microbiano en animales es imprescindible para anticipar riesgos sanitarios globales. “La pandemia por SARS-COV-2 nos enseñó a ver el todo, juntar las partes y trabajar en equipo”, afirmó, al recordar cómo la colaboración entre la Biotecnología, la Microbiología y la Medicina Veterinaria, fue clave para enfrentar la emergencia sanitaria.
El encuentro, organizado por la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, buscó fortalecer la formación de estudiantes mediante el impulso a proyectos inter y transdisciplinarios. Fernando Utrera Quintana, director de la facultad, destacó que la Microbiología veterinaria es un pilar en esta área, pues permite estudiar la microbiota de diversas especies y avanzar en el desarrollo de vacunas.

Por su parte, Carlos Gerardo Castillo Sosa, coordinador del comité organizador, resaltó que este congreso es un evento inédito en México. Reunió especialistas de Hidalgo, Querétaro, Estado de México y Colombia, quienes presentaron investigaciones y ponencias, dirigidas a enriquecer las herramientas académicas y profesionales de los futuros médicos veterinarios.
Uno de los temas centrales fue la conferencia “Infecciones por Micoplasma spp en animales domésticos”, impartida por la propia Rectora. Cedillo Ramírez explicó que los micoplasmas son bacterias extremadamente pequeñas, sin pared celular, capaces de afectar sistemas respiratorios, hematológicos y reproductivos en múltiples especies, desde roedores y aves, hasta cerdos y reptiles.

En particular, detalló la presencia de Mycoplasma haemocanis y haemofelis, agentes que provocan anemia, fiebre, taquicardia e infecciones genitourinarias. Su transmisión ocurre mediante garrapatas, transfusiones no seguras y material médico sin esterilizar. Debido a su capacidad para evadir el sistema inmune, resultan difíciles de eliminar y representan un riesgo en espacios con alta densidad de animales, como perreras.
La especialista insistió en medidas preventivas esenciales: control de pulgas y garrapatas, transfusiones seguras, esterilización rigurosa de equipo, aislamiento sanitario y reducción del estrés animal. Acciones clave, dijo, para evitar que estos microorganismos continúen afectando no sólo la salud animal, sino también la humana y el entorno que compartimos.





