Caen las remesas en México: Puebla entre los estados más vulnerables

En agosto pasado, los envíos de dinero de connacionales en el extranjero cayeron 8.3%, sumando cinco meses consecutivos a la baja

La disminución genera preocupación, por el impacto en las familias que dependen de este ingreso

Daniel Osorio / Información nacional.

En agosto pasado, el dinero que los mexicanos residentes en el extranjero enviaron a sus familias en el país, tuvo una caída significativa. De acuerdo con cifras del Banco de México, ingresaron 5 mil 578 millones de dólares, lo que representa 8.3 por ciento menos que en el mismo mes del año pasado.

Esta disminución no es un hecho aislado: ya van cinco meses consecutivos en los que las remesas bajan. Si se observa el periodo de enero a agosto, la suma total enviada fue de 40 mil 467 millones de dólares, una cantidad 5.9 por ciento menor a la registrada en el mismo lapso de 2024.

Impacto económico y social en las familias mexicanas

Esta disminución genera preocupación. Las remesas son el principal sostén económico de millones de familias mexicanas. Es dinero que llega cada mes y que permite cubrir necesidades básicas como la comida, la renta, la escuela o las medicinas. Sin ese dinero, la vida se complica de inmediato.

En los últimos años, los envíos del extranjero han superado incluso los ingresos que México obtiene por turismo o por exportaciones de petróleo. Es decir, se han consolidado como una de las fuentes más estables de divisas para el país, lo que explica por qué cualquier caída enciende alertas en la economía.

Puebla y la dependencia de los envíos desde Estados Unidos

Puebla es un ejemplo claro de cómo este fenómeno nos afecta. Somos uno de los estados con mayor migración hacia Estados Unidos, y cada año recibe miles de millones de dólares. En el primer semestre de 2025, los poblanos recibieron mil 645.7 millones de dólares en remesas.

El dato parecía alentador, porque implicaba un aumento de 1.7 por ciento respecto al mismo periodo de 2024, según cifras del Banco de México. Sin embargo, al revisar los números más recientes hay un cambio de tendencia.

En el segundo trimestre, Puebla recibió solo 857 millones de dólares, en el mismo trimestre del año pasado habían sido 891 millones. Esto significa que en tan solo tres meses el estado dejó de recibir 34 millones de dólares, una reducción que refleja lo que se percibe a nivel nacional.

Esta situación coloca a Puebla en un punto intermedio. No es, por ahora, de los estados más golpeados, pero tampoco puede considerarse al margen de la tendencia negativa. Lo que pasa en estados como Michoacán, Guanajuato o Jalisco, que concentran la mayor cantidad de remesas del país, se convierte en una advertencia de lo que puede ocurrirle a Puebla si la disminución se mantiene.

De acuerdo con registros del Banco de México, en el primer trimestre de 2025 la capital poblana recibió 143.7 millones de dólares en remesas. Tehuacán captó 71.2 millones, Atlixco 52.4 millones, Izúcar de Matamoros 46.1 millones y Tecamachalco 26.2 millones.

Tan solo esos cinco municipios concentraron alrededor del 43 por ciento de todo lo que ingresó al estado. El resto se repartió entre decenas de pequeñas localidades. Y ahí es donde la fragilidad es más visible: si las remesas siguen cayendo, esas comunidades tendrán menos margen de resistencia, pues muchos hogares apenas alcanzan a cubrir sus necesidades básicas con lo que reciben.

La dependencia de las remesas en Puebla es alta. De acuerdo con el Consejo Nacional de Población y la Secretaría de Bienestar, uno de cada cuatro hogares vive del dinero enviado desde Estados Unidos. Es decir, el 23 por ciento de las familias poblanas dependen directamente de las remesas.

Si una familia recibe 400 dólares mensuales y de pronto sus parientes en Estados Unidos solo pueden enviar 350, en un año habrán dejado de recibir 600 dólares, lo que equivale a más de 11 mil pesos. Esa cantidad, que puede parecer menor en un contexto macroeconómico, para muchas familias representa la diferencia entre pagar la escuela de los hijos, completar la despensa o tener que endeudarse.

Perspectivas nacionales y riesgos futuros

A nivel nacional el panorama no es alentador. De acuerdo con el área de estudios económicos de BBVA, al cierre de 2025 las remesas podrían sumar alrededor de 61 mil millones de dólares. Si esa proyección se confirma, la caída será de casi 6 por ciento en comparación con los 64 mil 700 millones recibidos en 2024. En términos simples, México dejaría de recibir unos 3 mil 700 millones de dólares en un solo año.

La posibilidad de imponer un impuesto a las remesas sería un efecto devastador. Tendría un efecto inmediato. Si se aplicara un gravamen del 5 por ciento, Puebla dejaría de recibir aproximadamente 122.8 millones de dólares en un solo año. El problema es que esa reducción no impactaría a bancos o al gobierno, sino directamente a las familias que dependen de ese dinero.

Puebla es un estado donde casi una cuarta parte de los hogares depende de lo que llega desde Estados Unidos, y la tendencia negativa se está traduciendo en incertidumbre para miles de familias. El dinero que manda un hijo, un hermano o un padre migrante, puede ser la diferencia entre salir adelante o quedarse atrás. Aunque los números todavía no reflejan un colapso, la alerta está encendida.

El futuro inmediato dependerá de factores como la política migratoria de Estados Unidos, el empleo de los migrantes, la estabilidad del dólar y las comisiones que cobran las instituciones financieras. Las cifras oficiales ya muestran que la bonanza de las remesas atraviesa un momento de debilidad, que afecta tanto al país como a estados altamente dependientes como Puebla.

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Redacción
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