Camioneros latinos en la cuerda floja: Exigencia de inglés en EU pone en riesgo al transporte de carga

**Quienes no cumplan este requisito, pueden ser declarados “fuera de servicio”**

Redacción / Estados Unidos.

Desde el 25 de junio de 2025, una norma en Estados Unidos exige que los conductores de camiones comerciales hablen y lean inglés con suficiencia para continuar operando legalmente. Quienes no cumplan este requisito, pueden ser declarados “fuera de servicio” (out-of-service, OOS), lo que implica la suspensión inmediata de su permiso para conducir vehículos de carga.

La decisión, impulsada por una orden ejecutiva del gobierno del Donald Trump, y reafirmada por el secretario de Transporte Sean P. Duffy, pretende traer de vuelta un requisito antiguo que había sido dejado de lado por administraciones anteriores.

La aplicación de la vieja medida ya refleja resultados duros: según reportes de la Federal Motor Carrier Safety Administration (FMCSA), en lo que va del año se han registrado 27 mil 971 violaciones por deficiencia en dominio del inglés; de ellas, unos 14 mil 78 corresponden a conductores mexicanos.

Hasta octubre, al menos 7 mil 248 camioneros, incluyendo inmigrantes, fueron retirados de circulación en diversas carreteras del país, por no pasar las pruebas de competencia lingüística en carretera.

El papel central de los conductores latinos

La industria del transporte de carga en Estados Unidos depende en gran medida de mano de obra inmigrante. Un reporte reciente estima que cerca del 18% de los conductores con licencia para camiones comerciales (CDL), son inmigrantes.

Muchas de estas personas provienen de México y otros países de América Latina. Estudios más específicos, señalaron que los camioneros latinos representan un porcentaje importante del transporte en rutas de larga distancia y logística transfronteriza.

La aplicación de la norma ha generado alarma entre sindicatos y asociaciones de transportistas: miles de conductores que durante años trabajaron sin dominar el inglés, podrían perder sus empleos; sin mediación ni periodo de adaptación, la cancelación es inmediata.

Para muchos, no se trata solo de una barrera idiomática, sino de la pérdida de su sustento. Como señaló un transportista con décadas de experiencia en una entrevista para un medio hispano: “Llevo años manejando, nunca tuve accidentes, pero ahora pueden cerrar la puerta por algo que no mide mi habilidad detrás del volante”.

Qué implica para el sistema logístico de EU

El sector de carga por carretera en Estados Unidos, mueve la vasta mayoría de mercancías del país: desde alimentos hasta productos industriales. Al menos 70 % de los bienes transportados en la Unión Americana circulan vía terrestre.

Con miles de conductores fuera de servicio, la capacidad de transporte se reduce. La exigencia del inglés, ahora aplicada de forma estricta, podría agravar la ya crítica escasez de choferes. Se estima que hacia 2030, el déficit podría superar los 160 mil conductores, si no se adoptan medidas que mitiguen los efectos de la normativa.

Empresas transportistas de mercancías domésticas y de comercio internacional, ya reportan demoras, cancelaciones de rutas y problemas logísticos, tras los operativos de inspección. Vehículos detenidos en puntos fronterizos y paradas preventivas han obligado a reorganizar cadenas de suministro.

Las autoridades federales defienden la medida como una exigencia por seguridad vial: la capacidad de leer señales, comunicarse con oficiales de tránsito, negociar en puntos de control, y completar reportes en inglés, afirman, es indispensable para la operación segura de vehículos de carga.

Dudas, críticas y su impacto social

Críticos de la medida ponen sobre la mesa el riesgo de exclusión laboral masiva, discriminación y brechas de injusticia estructural. Señalaron que muchos camioneros extranjeros han trabajado años sin incidentes, demuestran responsabilidad y experiencia, y ahora se ven obligados a renunciar a su empleo por una exigencia lingüística vigente desde hace décadas, pero largamente ignorada.

Para organizaciones que defienden los derechos de inmigrantes, la norma representa una medida restrictiva en un contexto de políticas migratorias cada vez más duras. Además, advierten, el criterio de “dominio suficiente” del inglés podría aplicarse con subjetividad en revisiones de carretera, lo que deja en incertidumbre la permanencia laboral de miles de trabajadores.

El riesgo principal es que más de 80 mil camioneros mexicanos que cruzan a diario la frontera, según estimaciones de la agrupación de transporte de carga en México, puedan quedar desplazados del mercado norteamericano.

Qué piden los afectados y posibles salidas

Algunos conductores hispanos han iniciado cursos acelerados de inglés, con la esperanza de aprobar los exámenes oficiales y recuperar su derecho a trabajar. Pero advierten que el tiempo y recursos son limitados. Muchos tienen familias, deudas y compromisos que dependen de los contratos vigentes y rutas transfronterizas.

Organismos migratorios, sindicatos y organizaciones de derechos laborales proponen que se establezcan periodos transitorios, pruebas adaptadas, o exenciones parciales para quienes demuestren aptitud técnica, experiencia y buen historial, independientemente de su dominio del inglés.

Argumentan que la seguridad depende también de conducción responsable, mantenimiento vehicular y capacitación en normas de tránsito, más que de competencia idiomática. Pero hasta ahora, la política federal parece ineludible: el requisito de inglés será factor determinante para mantener la vigencia de licencias comerciales en todo el territorio.

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Karen Rojas
Karen Rojas

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