

Apuntes para la transformación
Por: Melitón Lozano Pérez
El pasado 1° de noviembre, fue asesinado cobardemente el presidente municipal de Uruapan Michoacán, en una celebración comunitaria del “Día de Muertos”. Ante este suceso, es importante condenar la violencia y el cobarde asesinato de Carlos Manzo, al tiempo que expresar la solidaridad a su familia y al pueblo de Uruapan.
Asimismo, también es importante condenar la manera en que algunos actores políticos y mediáticos se están aprovechando de la tragedia y del dolor humano, para atacar al gobierno de la Cuarta Transformación y a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Ante este hecho lamentable, han surgido reacciones auténticas de indignación por parte de muchas personas, es muy loable que exista sensibilidad y no indiferencia ante la tragedia; pero también, ha habido otras reacciones de mala fe que han lucrado y manipulado los hechos con tintes eminentemente políticos.
Por ejemplo, a través de varias cuentas falsas, intentaron crear una tendencia artificial en contra de la presidenta, haciendo uso de más de un millón de bots, de los cuales más del 50% de dichas cuentas provenían de otros países (eso cuesta millones de pesos).
Mediante una manipulación emocional del caso, quisieron desestabilizar al gobierno solicitando la renuncia de la presidenta, sin que tuviera el efecto esperado en el pueblo; únicamente tuvo repercusión en algunas personas que de manera mecánica y sin un análisis profundo de la complejidad del problema, recompartieron las publicaciones incendiarias.
Explico porque digo que la posición que tomaron varias personas careció de un análisis crítico del caso. Los detractores u opositores a la presidenta y al movimiento que representa, propusieron dos alternativas frente al problema:
1.- El uso de la violencia, que consiste en permitir que cada ciudadano porte un arma y que se regrese a la estrategia de la guerra contra el narco que usó Felipe Calderón y Peña Nieto.
2.- Permitir la intervención de Estados Unidos en nuestro país.
La primera propuesta nos es viable, porque ya demostró su fracaso debidamente documentado. Recordemos que la estrategia de Calderón consistió en ejecuciones y detenciones extrajudiciales contra personas, muchas veces juzgadas únicamente por su apariencia; además, formó un “escuadrón de la muerte” para asesinar de manera arbitraria e ilegal (Masiosare, programa de análisis en canal 11, fecha 04 de noviembre de 2025).
Además, permitió el uso de armas provenientes de Estados Unidos a través del programa “rápido y furioso”. El saldo de la estrategia fallida sustentada en datos del INEGI, fue de 120 mil 463 homicidios, principalmente en Michoacán. La estrategia de militarizar la lucha contra el narcotráfico generó un incremento en los homicidios, que pasaron de 10 mil 452 en 2006, a 25 mil 757 en 2010. ¿Queremos volver a eso?
La estrategia de Peña Nieto, consistió en armar a los grupos llamados de “autodefensa”, muchos de ellos pertenecían a las filas del crimen organizado. Fue una lucha encarnizada al margen de la ley. El saldo fue de 156 mil 437 homicidios, según datos del INEGI. ¿Queremos volver a eso?
Ante la propuesta de permitir la intervención de Estados Unidos la respuesta es muy clara, somos un país libre y soberano como está establecido en el Artículo 39: “La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo, y todo poder público emana de él y se instituye para su beneficio”. Como lo ha expresado la presidenta: colaboración sí, subordinación no, y menos intervención injerencista en asuntos que solo competen a los mexicanos. ¿Queremos ser súbditos de EU?
Tomado en consideración lo anterior expuesto, la presidenta Claudia Sheinbaum ha propuesto: El Plan Michoacán por la Paz y la Justicia, es una estrategia integral que busca abordar las causas estructurales de la violencia en Michoacán. Un plan que se construirá no desde el escritorio, sino de la mano del pueblo, escuchando a todas y todos: indígenas, campesinos, empresarios, iglesias, entre otros. Este se basa en tres ejes principales:
a) Seguridad y Justicia: Fortalecer la presencia de fuerzas federales, crear una fiscalía especializada en delitos de alto impacto, establecer mesas de seguridad quincenales, y un sistema de alerta para presidentes municipales.
b) Desarrollo Económico con Justicia: Promover salarios dignos y seguridad social para trabajadores agrícolas, impulsar proyectos de infraestructura y apoyar la economía local.
c) Educación y Cultura para la Paz: Crear escuelas de cultura de paz, programas de reinserción y atención a víctimas, y promover el deporte comunitario y la creación de centros de alto rendimiento locales.
El plan busca construir la paz a través del diálogo, la justicia y el desarrollo, en lugar de la fuerza y la violencia. La presidenta Sheinbaum ha enfatizado que la seguridad no se sostiene con guerras, sino con justicia, desarrollo y respeto a la vida. Para ti ¿cuál es mejor camino: la violencia o la construcción de paz con justicia?




