**Alberga grandes mitos y leyendas, como cuevas encantadas y un brazo de mar**

Carmela Bravo
Acatzingo de Hidalgo, Pue.
Al circular por la autopista Puebla-Orizaba, a la altura del municipio de Acatzingo, se ubica uno de los sitios más fascinantes de la región centro del estado de Puebla; se trata de “El cerro de la Tepetzi”, un lugar que alberga grandes mitos y leyendas, que van desde cuevas encantadas, hasta la creencia de que debajo de él corre un brazo de mar. Vamos a conocerlo.
Ubicado en la comunidad de Actipan de Morelos, en la demarcación de Acatzingo, “el cerrito” es un área natural de recreación para chicos y grandes; además, su importancia religiosa puede remontarse a la época prehispánica, aspecto que aún se mantiene con un santuario dedicado a la Virgen de Fátima en la cima del cerro, y es conocido por la población local como “La Tepetzi”, “La señorita Tepetzi” o “Cerro de Fátima”.
El pequeño santuario tiene su capilla dedicada a la Virgen de Fátima, divinidad de origen morisco relacionada con la Virgen María, que aquí se encuentra rodeada de esculturas de niños. Dentro se encuentra la figura de Fátima junto a otras imágenes pequeñas de Jesucristo, el Santo Niño Doctor de Tepeaca y la Virgen de los Remedios.
En la parte superior de la capilla, se encuentra una gran escultura que representa a la Virgen María con el niño Jesús en sus brazos. En la base de esta imagen, en cada uno de los cuatro rumbos, se encuentran tres grupos de niños y ángeles; en la base, a los lados Este y Oeste, se observan las esculturas de otros dos grupos de niños y ángeles.


La cueva de “la Tepetzi”
En “la Tepetzi”, cuyo topónimo es un cerrito con cabeza de serpiente, la gente cuenta que una serpiente habita la cueva dando fertilidad a los campos, pero que ésta envejece, le salen barbas y aletas de pez; siendo tan vieja que regresa al mar para morir.
Por ello, la gente debe de saber cuándo ir a hacer ceremonias y ofrendas a la cueva, para pedir que regrese otra serpiente a través de un brazo de mar que dicen que pasa por ahí, para que se aloje nuevamente en el corazón de la montaña y de fertilidad al pueblo.
Otros relatos afirman que dentro del cerro “hay una plaza encantada, tan grande como la de Acatzingo, en donde se vende y cambia de todo”. Asimismo, hay quienes afirman que existe una “cueva del encanto”, donde quien entra jamás sale.
Un poco de historia
De acuerdo con la reseña de la cronista local Angélica Olea Prieto en su estudio del Mapa de Cuahutinchán 2, Keiko Yoneda no llegó a identificar geográficamente el topónimo, al cual codificó con el número 201.
La historiadora explicó que este topónimo (nombre propio de un lugar geográfico), se encuentra al Sur del área que ocupa hoy el pueblo de Acatzingo, y designa a un cerro en cuya cima se aprecia una cabeza de serpiente, el cual puede ser interpretado fonéticamente como Coatepec. Al mirarlo, y dada su ubicación en el Mapa, este corresponde al actual cerro “Tepetzi”.
Mito
Un mito en Santa María Actipan refiere la importancia religiosa del cerro, y quizá una de las razones por las que se construyó ahí el actual santuario. Los habitantes cuentan que hace mucho tiempo había demasiada agua en la región, y por eso la gente no tenía que trabajar.
“Había lagunas de donde la gente sacaba lo necesario para vivir, pero se la pasaban peleando unos pueblos con otros, y un día lucharon Alhuelica (Acatzingo), Tlaxcala, Cholula y Tecamachalco. Después de la batalla cayó una lluvia roja que fue como un veneno, eso provocó que se secaran las plantas y las lagunas.
“Fue un castigo, antes no trabajaban, pero después tuvieron que hacerlo, porque ya no había comida ni agua, ya solo en el cerro de la Virgen de Fátima había agua y de ahí la iba a sacar la gente, por eso se le venera desde entonces”. Cada 13 de mayo se festeja a la imagen.
Sitio recreativo Hoy por hoy, “el cerrito de la Tepetzi” es un sitio recreativo para chicos y grandes, donde se puede practicar deporte al aire libre, andar en bicicleta, convivir con la naturaleza y pasar horas de sana diversión.






