La administración de Donald Trump, amplió este martes a 39 países dentro de la lista de naciones cuyos ciudadanos enfrentan prohibiciones o restricciones para ingresar a Estados Unidos, una medida que refuerza su política migratoria. Por su parte, la Casa Blanca incorporó a 5 países con veto total y sumó a otro 15 con limitaciones parciales, además de impedir la entrada a los documentos de viaje emitidos por Palestina.

Redacción / Internacional
Según el gobierno estadounidense, las nuevas disposiciones responden a la falta de información confiable para evaluar riesgos individuales, así como a la escasa cooperación de algunos estados en materia migratoria y judicial. En un comunicado oficial se señaló que varios de los países afectados presentan altos niveles de corrupción, registros civiles deficientes y sistemas de verificación poco fiables.
La ampliación de la lista se produce tras el ataque ocurrido el mes pasado contra elementos de la Guardia Nacional en Washington, un hecho que derivó en la suspensión de visados para ciudadanos afganos y en la revisión de permisos. Las autoridades consideran que estos eventos evidencian vulnerabilidades en los controles de ingreso, sobre todo de países bajo veto.

El nuevo esquema mantiene excepciones para residentes permanentes titulares de visados vigentes, diplomáticos, deportistas y personas cuya entrada sea considerada de interés nacional. Asimismo, se realizaron ajustes en función del nivel de cooperación de algunos gobiernos como el levantamiento parcial de restricciones para Turkmenistán, mientras otras naciones pasaron a enfrentar prohibiciones más severas.
En el caso de los territorios palestinos, la Casa Blanca argumentó que la presencia de organizaciones consideradas terroristas en Cisjordania y la Franja de Gaza representa un riesgo directo para la seguridad estadounidense. Con esta decisión, Washington consolida una de las políticas migratorias más restrictivas de los últimos años enfocada en el control fronterizo y la prevención de amenazas externas.





