– El Departamento de Estado mantenía vigente una recompensa de 15 millones de dólares a cambio de datos que llevaran a su localización.
Abraham Onofre / Información Internacional
El gobierno de Estados Unidos emitió su postura luego de que fuerzas de seguridad mexicanas abatieran este domingo a Nemesio Oseguera Cervantes, fundador del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). En Washington, el hecho se catalogó como un avance en la estrategia regional contra el narcotráfico.
El subsecretario de Estado estadounidense, Christopher Landau, se refirió al acontecimiento a través de la red social X. En su publicación, indicó que la muerte de Oseguera representa un hito para México, Estados Unidos, América Latina y el mundo. También señaló que la cooperación bilateral entre ambos países formó parte de este resultado.
Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, publicó un mensaje sobre el operativo en su cuenta de la plataforma Truth Social. El mandatario enfocó su declaración en los episodios de violencia que se registraron en distintas zonas de México horas después del operativo. En el mismo texto, instó al gobierno mexicano a incrementar las acciones para frenar a los grupos del narcotráfico.
La postura del gobierno de Trump frente a este grupo ya contaba con antecedentes recientes, pues el año pasado su administración clasificó al Cártel Jalisco Nueva Generación bajo la categoría de “organización narcoterrorista extranjera”.
Oseguera, de 59 años, era uno de los perfiles más requeridos por el sistema de justicia estadounidense. El Departamento de Estado mantenía vigente un ofrecimiento de 15 millones de dólares a cambio de datos que llevaran a su localización. Este operativo coincide con las solicitudes de la Casa Blanca para que México detenga el flujo de narcóticos que cruza la frontera, particularmente los cargamentos de fentanilo.
El historial de Oseguera con las autoridades de Estados Unidos comenzó en su juventud, durante su etapa como migrante en ese país. Tras ser detenido por cargos de drogas, fue deportado a México en la década de 1990. Posteriormente se integró al Cártel del Milenio y, tras divisiones internas, estructuró su propia organización. Hoy en día, las agencias estadounidenses ubican al CJNG como uno de los ejes del tráfico de fentanilo y metanfetaminas hacia su territorio, operando esquemas de lavado de dinero y extorsión.





