Hermanos quemados en explosión de Agua Santa

El caso pone en evidencia la fragilidad del sistema de salud ante emergencias mayores y la lucha económica de una familia que costea medicamentos de hasta 800 pesos diarios ante la falta de insumos.

Abraham Onofre / Puebla

La tragedia que comenzó con la explosión de un tanque de gas en un puesto de birria, en la unidad habitacional Agua Santa, continúa cobrando facturas físicas y económicas para los hermanos Kevin N. y Edson N. A varias semanas del siniestro, los jóvenes, de 30 y 27 años, permanecen en el área de terapia intensiva del Hospital de Traumatología y Ortopedia, sumando entre ambas 16 intervenciones quirúrgicas sin que exista aún un pronóstico claro de alta médica.

América N., madre de los lesionados, detalló que el proceso de recuperación ha sido una batalla contra el tiempo y las infecciones. Uno de ellos presenta quemaduras en el 40 % de su cuerpo, mientras que el más afectado tiene daños en el 75 %. Cada tercer día, ambos son sometidos a dolorosos aseos quirúrgicos para retirar tejido necrótico, procedimientos vitales para evitar que las heridas se conviertan en focos de infección letales.

A pesar de encontrarse en una institución del sector salud, la familia enfrenta un esquema de gastos que rebasa sus posibilidades financieras. Según denunciaron, el hospital no provee la totalidad de los insumos necesarios para el tratamiento de quemaduras graves, lo que los obliga a adquirirlos por cuenta propia.

A la carga económica se suma una nueva complicación médica la detección de una bacteria en el organismo de ambos jóvenes. Actualmente, los médicos realizan estudios de cultivo de sangre para identificar el patógeno y ajustar el tratamiento antibiótico, mientras los hermanos lidian con cuadros intermitentes de fiebre y descompensaciones.

Mientras la familia apela a la solidaridad de la sociedad para la donación de sangre y recursos económicos, el avance en las investigaciones sobre la responsabilidad de la explosión en el puesto de comida permanece en la incertidumbre. Hasta el momento, no se han reportado avances significativos que garanticen la reparación del daño para las víctimas.

El estado de salud de los jóvenes se reporta como delicado, pero estable dentro de su gravedad. La familia ha puesto a disposición de la ciudadanía canales de apoyo, ya que, ante la lentitud de la justicia y las carencias hospitalarias, la caridad pública se ha convertido en su único recurso para mantener a los hermanos con vida.

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STAFF PUEBLA
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