El ex titular de la Secretaría de Seguridad Pública de Tabasco, Hernán Bermúdez Requena, ha desmentido categóricamente los reportes que lo señalan como presunto líder del grupo criminal “La Barredora”. Acusaciones que surgieron a raíz de la filtración de la filtración de documentos de inteligencia de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), obtenidos por el colectivo Guacamaya.

Redacción / Nacional
A pesar de los graves señalamientos que implicaban una conexión con el narcotráfico, esta información no desencadenó ni una investigación formal durante las administraciones de Adán Augusto López y el gobernador interino, Carlos Merino. Sin embargo, en un reciente encuentro con medios, Bermúdez buscó limpiar su imagen y negó tener nexos con la delincuencia organizada.
Minimizó la seriedad de los datos otorgados por el colectivo y con un tono percibido como “burlón”, el exsecretario cuestionó la veracidad de los documentos y procedencia de la información. “Yo estoy completamente libre de culpa y estoy haciendo mi trabajo como lo debo hacer, con todo el respeto a la ley y a los derechos humanos”, declaró ante la prensa.

No obstante, estas declaraciones constatan con la recopilación que le hicieron hace apenas un año, antes de su dimisión, cuando ya había sido cuestionado sobre el tema. En aquel momento, al preguntarle sobre los presuntos nexos, este afirmó estar fuera de esos tratados, una posición que las evidencias actuales parecen contradecir en gran medida.
En esencia, la defensa de Hernán se basa en la negación absoluta y la desestimación de la fuente de Guacamaya Leaks, quienes fueron significativo al exponerlo. Por otro lado, las acusaciones, provenientes de documentos internos de SEDENA, subrayan la gravedad de los señalamientos y el ambiente de impunidad que permitió que un funcionario con ese nivel permaneciera al frente de la seguridad de Tabasco.





