Joaquín Guzmán López, integrante de la facción conocida como “Los Chapitos”, se declaró culpable ante un tribunal federal de Chicago por delitos de narcotráfico y asociación criminal. Este cambio de postura, tras haberse dicho inocente con anterioridad, marca un giro en el proceso judicial que enfrenta en Illinois, donde las autoridades lo señalan como pieza clave dentro del Cártel de Sinaloa desde la caída de su padre en 2016.

Redacción / Internacional
La fiscalía lo acusaba de conspirar para distribuir drogas en territorio estadounidense y de participar en actividades de una organización delictiva, ya que su admisión ocurrió meses después de que su hermano Ovidio, “El Ratón”, aceptara cargos similares. Cabe aclarar que ambos forman parte de un bloque que disputa la jefatura del cártel, en confrontación constante con Ismael “El Mayo” Zambada.
La detención de Guzmán López ocurrió en julio de 2024, cuando aterrizó en un aeropuerto cercano a El Paso, acompañado del propio Zambada. Estos fueron arrestados de inmediato, aunque la defensa del veterano capo sostiene que fue llevado bajo coerción en el avión; por lo que actualmente, “El Mayo” espera sentencia en Nueva York, luego de declararse culpable de tráfico de drogas.

Durante la audiencia de este lunes, Guzmán confirmó que él mismo coordinó y ejecutó el secuestro de Zambada para entregarlo a agentes estadounidenses, acción que coincide con la versión que Washington compartió con México. Señaló que el líder histórico fue sometido y sedado antes de su traslado, hecho que ha sido interpretado como una ruptura definitiva entre las dos facciones del grupo delictivo.
Tras esas capturas, los grupos de “Los Chapitos” y “Los Mayos”, intensificaron sus choques en Sinaloa, provocando un alza de homicidios y afectaciones a civiles. Pese a que Guzmán evitó la pena de muerte tras su acuerdo judicial, su testimonio expone la fractura interna del cártel y anticipa nuevos episodios de violencia mientras ambos bandos buscan imponer su control en la región.





