**Para la auto sustentabilidad de energía y de etanol en Puebla**

Juan Rubio
Chietla, Pue.
El Ingenio de Atencingo ha intensificado su operación en la zafra 2025-2026, con un enfoque en la sostenibilidad energética mediante el aprovechamiento del bagazo, residuo fibroso proveniente de la caña de azúcar. José de Jesús Rodríguez Carrillo, Gerente general de la empresa, confirmó que este subproducto es pieza central en la estrategia de auto sustentabilidad energética de la planta, al utilizarse como combustible para generar vapor y electricidad.
El bagazo se quema en calderas especializadas para producir vapor, elemento indispensable en las etapas de cocción y concentración del jugo de caña. Además, el excedente de energía térmica se convierte en electricidad, cubriendo la totalidad de las necesidades del ingenio, e incluso permitiendo inyectar energía al sistema interconectado nacional. Esta autogeneración reduce la dependencia de combustibles fósiles y disminuye la huella de carbono asociada al proceso productivo.
Más allá de la operación interna, el modelo energético del Ingenio de Atencingo lo posiciona como un actor clave en la cadena de biocombustibles en México. Según datos de Zafranet y analistas del sector, la capacidad de transformar residuos agrícolas en energía limpia, refuerza el desarrollo de la biomovilidad en el país, especialmente en la producción de etanol. Este biocombustible, obtenido a partir de la caña de azúcar, se considera una alternativa viable a los derivados del petróleo, y está alineado con las políticas nacionales de transición energética.
Rodríguez Carrillo destacó que, pese a ser uno de los mayores productores de azúcar en la región, el Ingenio de Atencingo mantiene rendimientos agroindustriales competitivos, gracias en parte al uso eficiente del bagazo. “No solo reducimos costos operativos, sino que contribuimos a una economía circular en el sector azucarero”, señaló el Gerente general.
Sin embargo, especialistas advierten que, aunque el aprovechamiento del bagazo representa un avance en materia de sostenibilidad, la Industria Azucarera aún enfrenta desafíos ambientales significativos, particularmente en la gestión de aguas residuales y el impacto sobre el suelo. La descarga de vinazas y otros efluentes sin tratamiento adecuado, sigue siendo una preocupación en varias zonas productoras del país.







