El nuevo marco hídrico marcó un punto de ruptura entre el gobierno y las organizaciones rurales después de que la administración insistió en aprobar una reforma que ninguna presidencia había tocado en décadas pese al severo estrés de los recursos del país. Esta decisión reavivó la inconformidad de un sector que apoyó a la 4T en su llegada al poder, pero que hoy se mantiene distante ante medidas que considera impositivas.

Redacción / Nacional
El malestar creció con un discurso cada vez más crítico de productores que reclaman afectaciones derivadas de aranceles, precios mínimos y ajustes en el manejo del agua, y que incluso amenazan con nuevas movilizaciones. Aunque el gobierno señaló la urgencia de ordenar un sistema saturado de concesiones opacas, la falta de diálogo alimentó la percepción de entre quienes ver sus permisos como patrimonio.
Cabe mencionar que Sheinbaum impulsó una reforma que busca frenar el acaparamiento, tratar el líquido como derecho humano y evitar mercados ilegales, un paso que coincide con la necesidad de garantizar abasto ante regiones que consumen más de lo que generan. No obstante, el costo político emergió al cuestionar privilegios de un entramado con cientos de miles de permisos, lo que generó tensiones.

Las manifestaciones obligaron al oficialismo a abrir negociación luego de semanas de bloqueos que elevaron la tensión social al punto más alto del sexenio. Pues cerca de 90 cambios al proyecto mostraron disposición al acuerdo, algo poco frecuente en un contexto donde las mayorías legislativas suelen avanzar sin incorporar visiones críticas, lo que profundiza la decepción de grupos que antes respaldaron al gobierno.
El proceso evidenció que consensuar en temas saturados de intereses no es sencillo, pero los ajustes permitieron reducir fricciones con normas más claras y una supervisión reforzada, aunque también más centralizada. Falta ver si las modificaciones bastarán para devolver estabilidad al campo o si la aprobación acelerada reactivará el conflicto, en un escenario donde la ausencia de escucha podría volver a la protesta.





