La rendición de cuentas de Claudia Sheinbaum: un ejemplo de congruencia y fortalecimiento del poder del pueblo

Después de su Primer Informe de Gobierno el pasado 1° de septiembre, la presidenta Claudia Sheinbaum decidió hacer un recorrido por todo nuestro país, en un lapso de 15 días. En dichos eventos informa de las trasformaciones profundas que ha tenido nuestro país, como la disminución de la desigualdad y pobreza, los programas sociales elevados a rango constitucional, para que nadie los pueda quitar, y muchos otros proyectos con el sello de la 4T.

El pasado viernes 12 de septiembre visitó nuestro querido estado de Puebla, haciendo mención a proyectos destacados como la carretera federal Cuautla-Tlapa, que contempla el tramo Izúcar de Matamoros-Acatlán, el saneamiento del Río Atoyac, el Hospital San Alejandro, el auto eléctrico Olinea, la nueva Universidad Rosario Castellanos, entre otros.

¿Qué representa este recorrido que está haciendo la presidenta? Principalmente muestra su convencimiento de que el poder reside en el pueblo (artículo 39 de nuestra Constitución), que es del pueblo de quien recibió el apoyo para llegar a ser la primera presidenta, y que, por consiguiente, es al pueblo a quien tiene que rendirle cuentas de cómo ha gobernado en beneficio de él.

Es un ejercicio democrático de rendición de cuentas al pueblo, que representa congruencia entre el pensar y actuar, fiel a los principios de la Cuarta Transformación: “Con el pueblo todo, sin el pueblo nada”. Lo contrario a reconocer el valor del pueblo es el fetichismo del poder. Fetichismo es semejante a idolatría, es un hacer “dioses” como producto de la imaginación dominadora del ser humano.

En el campo político se identifica cuando un gobernante se presenta a sí mismo como auto-referente del poder, es decir, dueño del poder, desconociendo la verdadera esencia del poder que emana del pueblo. Tal absolutización de la voluntad del gobernante, se traduce en “así lo quiero” y “así lo ordeno”.

Si queremos que se siga construyendo y profundizando el segundo piso de la 4T, es imprescindible que el pueblo se empodere. El empoderamiento surgirá de un análisis reflexivo de manera crítica respecto a la vida pública de México, valorando testimonios de congruencia como lo fue Andrés Manuel López Obrador y ahora Claudia Sheinbaum; a su vez, desterrando prácticas de fetichismo del poder, al puro estilo del PRIAN.

Con base en lo anterior, es muy importante que exista un marco que regule la forma de actuar de los gobiernos y a la vez, se conviertan en criterios desde los cuales el pueblo pueda calificar.

En el caso de la coalición que ganó en 2024 en Puebla (Morena, Partido del Trabajo y Verde Ecologista), en la primera visita que realizó la presidenta del partido Morena Luisa María Alcalde a nuestro estado, fueron convocados todas las autoridades municipales y se comprometieron firmando un documento denominado “Decálogo para autoridades emanadas de morena”, el cual dice lo siguiente: “Me comprometo a regir mi conducta bajo los siguientes diez principios”:

1.- Las y los servidores públicos de Morena se deben al pueblo y deben ser leales a él. Atienden sus reclamos en audiencia públicas semanales.

2.- Se cuenta con un Plan de Austeridad Republicana, que incluye erradicar privilegios de las y los funcionarios.

3.- Somos demócratas. Cuando exista duda, conflicto o alguna decisión difícil, se consulta al pueblo.

4.- Se informa de manera periódica y con absoluta transparencia el destino de los recursos públicos.

5.- La corrupción no se tolera y se cuenta con mecanismos eficaces para evitarla y castigarla. No hay cabida al nepotismo, amiguismo, influyentismo, sectarismo, ni a los aviadores.

6.- En los equipos de gobierno hay el mismo número de hombres y mujeres. Se da oportunidad a las juventudes.

7.- Los recursos públicos, la inversión pública en infraestructura y programas, siempre están enfocados en las y los que menos tienen.

8.- Los servicios públicos se fortalecen y mejoran, no se privatizan. Se respeta la naturaleza. Las reservas naturales por encima de intereses privados.

9.- En ningún caso la policía se utiliza para reprimir al pueblo y hay una línea divisoria con el crimen organizado.

10.- El poder se ejerce con humildad. No hay espacio para banalidades.

¿Qué implicaciones tiene para el pueblo? El decálogo se convierte en una guía desde la cual las ciudadanas y ciudadanos puedan valorar y forjarse un juicio respecto al desempeño de las autoridades a quienes les delegaron el poder con su voto.

Esa es la esencia de la rendición de cuentas que está llevando a cabo nuestra presidenta, siendo congruente con los principios y valores del movimiento de la Cuarta Transformación, desterrando el fetichismo del poder: “mandar mandando”, como forma de ejercerlo por la dominación sin considerar la voluntad popular.

En cambio, “mandar obedeciendo” implica una forma de liderazgo que se basa en la representación genuina y la escucha activa de la comunidad. ¡Por el bien de todos, primero las pobres! ¡Enhorabuena presidenta! por predicar con el ejemplo.

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Daniel Aguilar
Daniel Aguilar

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