Laboratorios del Ingenio Atencingo garantizan calidad del azúcar

-Control riguroso desde la caña hasta el azúcar refinada

Juan Rubio / Chietla, Pue.

En el Ingenio de Atencingo, ubicado en la junta auxiliar de Villa Atencingo, municipio de Chietla, Puebla, cada etapa de la producción azucarera es sometida a un estricto control de calidad. Bajo la dirección de José de Jesús Rodríguez Carrillo, gerente general de la instalación, los laboratorios del ingenio —parte del grupo Zucarmex— operan como centros técnicos fundamentales para asegurar la excelencia del producto final y la eficiencia del proceso industrial.

Los laboratorios del Ingenio de Atencingo no solo verifican la calidad del azúcar refinada, sino que intervienen desde el momento en que la caña ingresa a las instalaciones. Allí, se toman muestras representativas para medir el porcentaje de impurezas, como raíces, malezas o caña seca. Estos análisis permiten ajustar las prácticas de cosecha y optimizar la molienda, lo que se traduce en mayor rendimiento y menor desperdicio.

Durante el proceso industrial, el monitoreo continúa con el análisis de productos intermedios: jugo primario, jugo mezclado, jugo residual, bagazo, cachaza, jugo clarificado y meladura. Cada muestra es evaluada para ajustar variables en la clarificación, evaporación y cristalización, etapas clave para maximizar la extracción de sacarosa y minimizar pérdidas.

El producto terminado —tanto azúcar cruda como refinada— es sometido a pruebas específicas que miden parámetros exigidos por los compradores industriales, como el color (expresado en unidades ICUMSA) y los niveles de sedimentos. Estos indicadores determinan la comercialización del azúcar en mercados nacionales e internacionales, donde los estándares de pureza y aspecto visual son decisivos.

Además de su función industrial, el laboratorio del Ingenio de Atencingo impulsa la innovación agrícola. En colaboración con campos experimentales, se prueban nuevas variedades de caña de azúcar y formulaciones de fertilizantes diseñadas para incrementar la productividad y reforzar la resistencia de los cultivos a condiciones climáticas adversas y plagas.

La operación del laboratorio también responde a un marco regulatorio. Auditorías periódicas verifican el cumplimiento de normativas sanitarias, ambientales y de calidad, asegurando que tanto los procesos como los productos finales se alineen con los requisitos legales y las expectativas del mercado.

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Juan Rubio
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